OTRO QUE ESCRIBE

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lunes, 2 de mayo de 2011

Reflexiones del Otroqueescribe Sobre “El Arte de la Guerra” y el “Libro de los Cinco Anillos”-Nota I

Estos dos libros escritos casi con dos mil años de diferencia, uno en la China del siglo V antes de Cristo y el otro en el Japón de la Era Tokugawa, son citados a menudo en literatura sobre negocios, en los cursos de escuelas de negocio y estrategias comerciales.
Por supuesto que se trata de una farsa mas de los habituales charlatanes de las escuelas comerciales habituados al uso de frases sueltas ya que la lectura profunda, la reflexión y e l análisis de contexto no son moneda de su propiedad.
 No impide desde ya la carencia de estos atributos que alguien sea un buen comerciante, un excelente hombre de ventas o alguien con gran habilidad para las presentaciones y la propaganda.
Pero es bueno no confundir estas habilidades con el supuesto bagaje “teórico” con el que se supone, serán alimentadas
Es muy difícil creer que los enunciados de personas que han demostrado, según cuentan los historiadores, un alto valor personal, que han estado en la situación extrema de combatir por su vida o dirigir a quienes deben hacerlo, puedan ser ruedas transmisoras y motivadoras para vendedores de celulares o fondos de pensión.
Y esto no por lo que personalmente cada persona pueda tomar de las enseñanzas y pensamientos de estos maestros orientales, sino porque la propia expectativa de los alumnos en una escuela de negocio excede la introspección, el valor y el uso del cuerpo para el combate.
Dicha expectativa va de la mano con la visión cínica de los negocios- y esencialmente con la volatilidad de los compromisos - de modo que esa ética, excluye expresamente cuestiones como el honor y no admite la verdad mas allá de lo que- con una cobardía que otras generaciones analizaran-  se considera realista.
Ha leído varias veces estos libros, escritos de modo sencillo (al menos en sus traducciones castellanas) y hay algunas ideas que me parecen profundas y muchas veces las repienso.
Aun cuando he practicado artes marciales muchos años y he participado en torneos, nunca sentí el espíritu del combate. No creo tampoco que quienes acostumbran a reñir en peleas callejeras, en los estadios o en los boliches sientan el espíritu del combate. Creo que es algo distinto a como lo han vivido estos hombres, que nacieron para enseñar a generaciones de su época pero también, como los hechos lo demuestran, a las generaciones futuras.
 Comparto unos párrafos del libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu:
En el capítulo IV: La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario…

…Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.
La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.
Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables.
Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que podamos informarnos, ni negligencias o fallos de los que podamos aprovecharnos, ¿cómo puedes vencerlos aunque estémos bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada. (ver Nota)
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque…

En el capítulo IV: La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.
En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.
Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye verdadera destreza. Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla, pero esa victoria no es realmente tan buena.
Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.
No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello, no es necesario tener una vista aguda para ver el sol y la luna, ni se necesita tener mucho oído para escuchar el retumbar del trueno.
Lo que todo el mundo conoce no se llama sabiduría; la victoria sobre los demás, obtenida por medio de la batalla, no se considera una buena victoria.
Nota.La version castellana dice literalmente:"...Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse, ni negligencias o fallos de los que aprovecharse, ¿cómo puedes vencerlos aunque estén bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada....". Como se observa la treaduccion es incorrecta respecto del concepto. Sun Tzu se refiere a que por mas que estemos bien entrenados y pertrechados, vencer a otro implica encontrar sus debilidades. De alli que la percepcion del erro del adversario es un arte, pero tal erro del adversario no puede, en esencia, fabricarse.

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