OTRO QUE ESCRIBE

OTRO QUE ESCRIBE

lunes, 24 de noviembre de 2014

RAYUELA y Cortazar me dicen algo


 

Por que pienso ahora en esto ?
Entiendo que no lo necesitaba, pero este capitulo de RAYUELA, no deja de conmoverme.
Recuerdo noches de pasión con Mi  Dama y la sensación de embeleso, al sentirnos abrazados, desnudos piel a piel y desnudos frente a la vida, buscando ese lugar que aun no habíamos hallado
 Tocaba sus pómulos y llegaba al cuenco de sus ojos, donde esa mirada triste y serena, ese mar de almendras me recibía.
A veces sus cejas eran el dibujo de mis dedos y después la besaba. Largamente, sintiendo el amor recíproco.
Dentro mio flotaba la duda, no del amor por ella, sino de mi compleja y entrelazada vida.
Pero esos momentos de embeleso, de arrobamiento, eran el bálsamo. La crema del hada sobre las heridas. La Crema Del Cielo
He vuelto a leer en estos días Rayuela. Y seguramente, al igual que las veces anteriores, se que no la terminaré. Se que me enojaré en algún punto con ese Cortázar bohemio, que refleja al inoperante Olivera y sus presumidos amigos.
 Que cuenta sobre el corazón egoísta de ese rosarino, que no es capaz de amar con intensidad a una mujer que lo asombra y conmueve.
Pero bueno, en todo caso ese es mi problema, no el del difunto Cortázar o sus miles y miles de lectores y admiradores.
Sin embargo hay partes de Rayuela que me cautivan. Me sorprende el grado artesanal de elaboración de algunas partes, pero hay otras que me convencen que ese Olivera (Cortázar) de Rayuela fue un cobarde, que no se animo a darle vuelo a su alma.
Y que mejor muestra de cuan profunda y comprometida podría haber sido ese alma que leer esta maravilla que esta en el capítulo 7 (séptimo en el uso normal y treceavo en el complicado “Juego de la oca” que Cortázar propone para la lectura completa del texto)
Allí las palabras de Cortázar reviven mis sensaciones de embeleso con Mi Dama y ese juego de descubrimiento entre un hombre y una  mujer



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

     Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Charlas con Lobo Alpha:: Cosas veredes, Sancho o cosas tenedes ,Cid ?

 Charlas con Lobo Alpha: Cosas veredes, Amigo Sancho…!!!


El Lobo, está mirando una pareja de damas que se besan dulcemente sentadas en un banco de plaza.
La plaza de Costa Rica y Armenia.
Es una noche de viernes y el y yo estamos repasando un informe.
O hacemos como que lo repasamos ya que la plaza Costa Rica y Armenia no parece el lugar adecuado para repasar un informe.
Hacerlo no solo nos dio trabajo. Nos produjo tensión.
Hay dentro de ese informe nombres que van a usar Gonella y Sbatella para la redada del próximo Jueves.
Lo miro y digo:

-Cosas veredes, Amigo Sancho...

Me mira.

-No sabía que mi amigo Nacho era un pre juicioso.

- No los soy, pero por mi edad no era algo que estaba acostumbrado a  ver.

- Además no es así- me dice mientras enrolla el cigarrillo que se va a fumar. 

Ha avanzado en esto, pienso, antes se le caía el tabaco media docena de veces antes de tener un cigarrillo armado.

¿Que, no es así? - lo interrogo.

- La frase. En realidad se acepta que sea asi, pero no es a Sancho a quien se nombra originalmente, ni como es Don Quijote quien dice esa frase.

...

- Me lo comento una vez Piglia, hace ya unos cuantos años y hace un par le pedi a Vivi que buscase la frase y similares en la versión digitalizada del Quijote. Resultado: no la encontró.

- Entonces...?

- Bueno la frase existe, también me lo comento Piglia, pero en el libro El Mío Cid, algo así: "Cosas tenedes Cid que faran fablar las piedras".

- Y entonces de donde sale la frase popular, dicha por Sancho ?

- Entiendo sin ser experto en el tema, que se trata de una clásica deformación popular. Quizás algún periodista de prestigio o algún figurón de la lengua la lanzo en su ignorancia. Quién sabe.

Repaso el informe. Allí indicamos donde están las cuevas en las “casas de cambio”.
Nuestro informante es uno de los directores de la casa de cambio “T” (permítanme que solo coloque la primera letra)
Son caballeros serios.
Toman dinero de particulares en Argentina  sin preguntar el origen. Compran acciones de Tenaris, Banco Macro , Petrobras Energía o Edenor en la bolsa de nuestro país y las venden en Wall Street.
El efectivo de esta operación lo depositan en una cuenta en Suiza o las Islas Cayman que pertenece al que entrega.
Todo esto con claves y recibos cuyo único valor legal serviría para imputar al beneficiario de la orden.
De modo que todo funciona en base a la confianza.
Pero uno de los directores tuvo un inconveniente: hubo 20.000.000 de dólares de un cliente suyo que no llegaron a la cuenta de las Islas Cayman

- Estas cosas me sacan – dice el Lobo mientras lee con detenimiento su parte del informe.

-El Gobierno sabia de esto hace rato. Solo reacciona como una respuesta de “aaah! Con que me queres hacer la cama, noooo?”
Reacciona cuando el golpe de mercado era una certeza para Enero del 2015.

Es cierto, la información que nos da “G” (el director delator de la casa de cambio) ya la había ofrecido anteriormente a gente del Banco Central. Los que recibieron la información delataron al delator frente a la propia casa de cambio “T”.

De modo que el director debe estar guardado. Y un banquero con miedo vende hasta su madre.

-Ahora cambiaron los controles del Banco Central pero sabían que la operatoria del “contado con liqui” era el modo “legal” de fugar divisas.
Mientras tanto le solicitan a un monotributista que muestre su declaración jurada para comprar 200 dólares. – se enfurece.

Se lleva el cigarrillo armado a los labios y duda en encenderlo.

-Incluso los que hacen toda la operación de modo legal están exentos del impuesto a las ganancias, que sin embargo deben pagar los empleados bancarios, los soldadores del gremio metalúrgico o los choferes  de riesgo del gremio de los camioneros.


Te entiendo - le digo, pero es lo que hay…
 
Hace tiempo que está disconforme con el rumbo que el kirchnerismo ha tomado.
Lo entiendo, ya que en sus cuadros medios, con quienes tratamos a menudo para nuestras investigaciones, vemos ese semblante pequeño burgués del auto satisfecho por lo hecho e incapaz de pensar críticamente.

Mientras miro no se donde, veo aparecer la figura pintoresca de Sicardi, un investigador de la oficina de Gonella.

Se sienta en el banco de al lado y prende un cigarrillo.
Cuando se levante lo seguiremos y dejaremos el informe en una puerta que él nos marque y el lunes tendremos el dinero depositado.

Pienso mientras, en el peso de la repetición.
La idea me viene a propósito de la frase del Quijote, nunca dicha por el Quijote.
Nunca dicha, pienso y recuerdo en las entrevistas con G”, que también repetía, luego de pasarnos datos sensibles: -esto yo no lo dije nunca.

Y será asi. Nunca lo dijo.
Lo que importa ya no es si lo dijo, sino lo que haremos nosotros con sus palabras de denuncia o lo que harán los fiscales del Gobierno.

Y si cada uno cumple con lo que debe, bien valdra darle un crédito a la frase ya que:

Cosas veredes Sancho, que faran fablar a las piedras.