OTRO QUE ESCRIBE

OTRO QUE ESCRIBE

domingo, 29 de mayo de 2011

EL paraiso perdido- el otroqueescribe ayudado por el maestro Hesse

El paraíso perdido


Juego con mi nieta y veo en ella a quien es y está siendo y también a su madre cuando tenía esa maravillosa edad en la que todo cambia cada veinte segundos. De llorar a reír, de querer abrazar al rechazo, de la trompa a la sonrisa
Miro dentro de mí y trato de sentir mi cuerpo, de ver si la nostalgia es la que ocupa el espacio o la dicha del presente.
No me mentiré. La nostalgia esta todavía allí, como una compañera indeseada, pero la dicha empieza a ganar su espacio. El presente, hoy, ahora…
Quiero dejar atrás algo que no es mi historia.Esa, mi historia, es mi vida y no acuerdo con los campeones del olvido.Quizas quienes tienen tanta fuerza para olvidar es porque se horrorizan al mirarse en lo que eran.

No es mi caso.
Mi historia,esa que he repasado estos últimos años y que, en su presente toma la forma de
mis hijos,
mis nietos,
mis amores y desamores,
mis desafíos más serenos
pero siempre presentes,
mis ambiciones, que esta vez no postergare,
aun cuando sepa que pueden no lograrse…
Quiero dejar atrás esa sensación de pérdida que me ha acompañado tantos años y me ha impedido muchas veces amar con intensidad a quien tengo al lado.
Quiero dejar atrás esa sensación de pensar en ayer cuando necesito pensar en hoy, de desear el mañana cuando debo repasar mi pasado.
He puesto mi cuerpo en mi vida, para amar, para pelear, para entregarme al amor y al dolor.
Mis lágrimas han salido más veces que mis risas. Pero eso no es un pecado porque ese es mi espíritu.
Pecado seria no haber reído y no hacerlo cuando lo siento.
Pecado sería no haber amado con pasión aún cuando eso produzca a veces la sensación de manejar una moto estando borracho.
Pecado sería no haber puesto la fiereza y la obsesión para avanzar en mi trabajo
Pero pecado es también no mirar los errores.
No aprender a cambiar lo que se debe cambiar porque la vida y los nuevos tiempos lo piden.
Pecado, el mayor de ellos, es atarse a un recuerdo con la nostalgia infantil del paraíso perdido.
Vaya para esta reflexión el magistral relato de Hesse en DEMIAN:

“…Todos los hombres pasan por estas dificultades. Para el hombre medio es éste el punto en que las exigencias de su propia vida entran en colisión dramática con las circunstancias, el punto en que tiene que luchar más duramente por alcanzar el camino que conduce hacia adelante.
Muchos viven tal morir y renacer, que es nuestro destino, sólo en ese momento de su vida en que el mundo infantil se resquebraja y se derrumba lentamente, cuando todo lo que amamos nos abandona y, de pronto, sentimos la soledad y la frialdad mortal del universo que nos rodea.
Muchos se estrellan para siempre en este escollo y permanecen toda su vida apegados dolorosamente a un pasado irrecuperable, al sueño del paraíso perdido, que es el peor y más nefasto de todos los sueños…”

sábado, 28 de mayo de 2011

Aun Asi- un humilde poema del poco humilde otroqueescribe

AUN ASI...

Si nunca te hubiese conocido,
si nunca hubiese tocado tu mano 
ni sentido el calor de tu hermoso cuerpo.
SI nunca hubiese bebido de tus labios,
embriagado con tus lagrimas,
sufrido con tus ausencias
 Si nunca hubiese visto tu imagen serena
sobre una tela, soñando
 Si nunca hubiese visto tu silueta fina
tras un velador, leyendo una novela
 Si nunca hubiese visto tus manos
 en la cocina preparando, con talento,
una cena.
 Si nunca te hubiese visto encinta,
y nunca te hubiese amado apasionadamente,
aun asi, solo de verte hoy
 Te amaria por siempre

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¿Por Qué?- una reflexión del otroqueescribe


Cuantas veces pregunto:  ¿por qué?
Sabemos que esa pregunta la hacemos con un doble significado aunque diferenciado según nuestro interés:
¿Por qué tomás los problemas tan a pecho?, en este caso lo que preguntamos es sobre una finalidad
¿Por qué llueve tanto en el mes de Setiembre en Buenos Aires? Y aquí lo que queremos saber es sobre una causalidad.
¿Pero que tal cuando lo que sale es un por qué que está a mitad de camino de los dos mencionados?
O mejor aun, que involucre a los dos mencionados.
No recuerdo si lo lei o me lo comentaron pero entiendo que fue Piaget uno de los que planteo que ese doble significado en un “por qué” , es el famoso “por qué” de los niños de dos a seis o siete años.
Y parece que ese por qué de doble significado indica que todo debe tener causalidad y finalidad.
Por ejemplo, he podido comprobarlo estos días, mientras descansaba en una plaza, cuando un niño de entre tres y cuatro años preguntaba a su madre:
-¿Por qué vuela?, refiriéndose a un papel arrastrado por el viento.
-Porque el viento lo empuja-le dice la madre.
-¿Pero él quiere volar?-repregunta el niño.
Para el chico la explicación del viento (la causalidad) no cerraba porque no explicaba el otro significado del “por qué”: la finalidad.
¿Cómo actuamos cuando le damos al “por qué” ese doble significado?
Quizás como niños, lo que para algunos es un estado deseado del espíritu y para otros una inmadurez poco aceptable en un adulto.
Quizás actuamos con un sentido demasiado humano-centrico, en el que la finalidad debe siempre existir.

Y al asumir un punto de vista donde siempre coexisten causalidad y finalidad, nos comportamos de un modo egocéntrico donde casi no queda espacio para lo fortuito.
 Y es eso, lo fortuito, lo inesperado, lo que nos da la dimensión de la riqueza y la complejidad de la vida.
Algo que muere cuando no lo esperamos, alguien que deja de estar como compañía, un trabajo que se termina y nos encuentra desarmados.
Miles de cosas forman parte de lo fortuito en nuestra vida y marcan la verdadera línea entre la previsión y la anticipación y la vida real.
No creo por esto que deba dejarme en los “brazos del destino” porque considero que tengo responsabilidades con mis hijos, con mi entorno, con mi país.
Quiero armar mi empresa, conquistar a la mujer que amo. Eso me pide actividad. El deseo me conduce a una búsqueda con fines y no a la mera espera.
Tengo compromisos que siento dentro y a los que no quiero renunciar, pero eso que me lleva a planificar y prever no puede tapar la existencia de lo fortuito.
Es más esto último es tan fuerte en su presencia que lo que planifique o intente prever debe “encajar” en la realidad que representa lo fortuito.
Y entender que esa pro actividad que está en mi educación -esa necesidad de acción para buscar lo que desea- debe tener en su misma esencia la capacidad de comprender lo fortuito, lo eventual.
Y en eso entran los otros que pueden o no compartir mis deseos. Que pueden parcialmente coincidir con los míos o decididamente estar en contra. O a los que no llamaria "otros", como el viento o la lluvia o un tornado, que sin finalidad estan en el mundo en el que estoy tambien.
Entender que la vida contiene la muerte y la belleza vive con la fealdad.
¿Por qué?-volveré a preguntar como un niño que espera respuestas.
Y como un adulto, aprender a aceptar, lo mágico, lo inconmensurable e indescriptible. Aquello que el evento fortuito nos enseña para que seamos más sabios y humildes.

domingo, 22 de mayo de 2011

Releyendo a DEMIAN : Búsqueda y voluntad- una reflexión del otroqueescribe

Releyendo a DEMIAN : Búsqueda y voluntad- una reflexión del otroqueescribe


Si estoy en una búsqueda, me surge la pregunta a medida que avanzo: ¿Puedo lograr lo que quiero? ¿Me propongo algo que puedo lograr?
Buscamos muchas veces un logro que no está a nuestro alcance y colegimos, al no conseguirlo, que no pusimos empeño suficiente.
En otros casos pensamos que algo no lo podremos lograr antes de gastar esfuerzo en el intento.
Me pregunto y me repregunto- mientras vivo, intento y me equivoco- como descubrir ese delgado límite entre dejar la pelea antes de haberlo dado todo y dar una pelea de antemano perdida.
¿Cómo evaluar ese punto de quiebre?
Me convenzo de que no es posible evaluarlo a priori y que cualquier búsqueda profunda está antes guiada por la voluntad que por la especulación o el cálculo.
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Cuando en 1977 se decidió enviar la Voyager al espacio para contactar alguna civilización extraterrestre, siguiendo la idea de Carl Sagan, los directores y entusiastas del proyecto discutieron mucho sobre qué información y mensajes  colocar dentro de la sonda (y cómo hacerlo) para que una eventual civilización extraterrestre supiese algo de nosotros.
Entre las distintas informaciones que se guardaron (en un disco fonográfico de 16 2/3 de revoluciones por minuto ¡!) hubo una que me impacto siempre.
Era un electroencefalograma de Anne Druyan, quien sería la esposa de Sagan de quien se había enamorado en el transcurso del proyecto.
Decidieron tomar las imágenes eléctricas del cerebro de Anne, para reflejar el estado de una “joven enamorada”, que tal era el estado de Anne en ese momento.
Mas alla de mis dudas de que ese electro haya reflejado las hermosas sensaciones que el amor debe haber producido dentro de Anne y lo que ella emanaba hacia su amado, me quedo con la voluntad de transmitir, de comunicarse, aun con quienes no sabemos cómo son ni como sienten.
Me quedo con la voluntad indomable de Sagan y su equipo de enviar una sonda al espacio con las casi nulas posibilidades de ser encontrada en el Universo infinito.
Y si el electro de Anne difícilmente podría transmitir la sensación del amor, quizás el hecho de haber tomado esa decisión pueda, tal vez, en una mínima chance hacer que un ET (ExtraTerrestre) se emocione solo al valorar el hecho.
La voluntad y la búsqueda.  Compañeros inseparables.
Quizás esta parte del dialogo entre Emil Sinclair y Max Demian en la obra DEMIAN de Hesse aporte algo de luz: Si un animal o un ser humano concentra toda su atención y su voluntad en una cosa determinada, la consigue

-¿Puedes conseguir, de verdad, que otro piense lo que tú quieres? -le pregunté.
Me respondió amablemente con la tranquilidad y objetividad de su madurez adulta:
-No -dijo-, eso no es posible. No tenemos una voluntad libre, aunque el párroco haga como si así fuera. Ni el otro puede pensar lo que quiere, ni yo puedo obligarle a pensar lo que quiero. Lo único que puede hacerse es observar atentamente a una persona; generalmente se puede decir luego con exactitud lo que piensa o siente y, por consiguiente, también se puede predecir lo que va a hacer inmediatamente después.
Es muy sencillo; lo que ocurre es que la gente no lo sabe. Naturalmente se necesita entrenamiento.
Entre las mariposas hay, por ejemplo, cierta especie nocturna en la que
las hembras son menos numerosas que los machos. Las mariposas se reproducen como los demás animales: el macho fecunda a la hembra, que pone luego los huevos; si capturas una hembra de esta especie -y esto ha sido comprobado por los científicos- los machos acuden por la noche, haciendo un recorrido de varias horas de vuelo.
Varias horas, ¡imagínate! Desde muchos kilómetros de distancia los machos notan la presencia de la única hembra de todo el contorno. Se ha intentado explicar el fenómeno, pero es imposible.
Debe de tratarse de un sentido del olfato o algo parecido, como en los buenos perros de caza, que saben encontrar y perseguir un rastro casi imperceptible.
¿Comprendes? Ya ves, la naturaleza está llena de estas cosas, y nadie puede explicarlas.
Y yo digo entonces: si entre estas mariposas las hembras fueran tan numerosas como los machos, éstos no tendrían el olfato tan fino.
Lo tienen únicamente porque lo han entrenado. Si un animal o un ser humano concentra toda su atención y su voluntad en una cosa determinada, la consigue. Ese es todo el misterio..

lunes, 16 de mayo de 2011

Avellaneda Blues- Giameo II- La Historia de los hombres

Avellaneda Blues- Giameo II- La Historia de los hombres
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Cuando Rubén tenía once años, su padre lo llevo al club Independiente para que se probase como jugador de futbol.
El jugaba de “ocho” o “insai-derecho” como decía su padre, don Antonio. Y jugaba bastante bien, al punto que quedo elegido.
Hasta los quince años, siguió la rutina del entrenamiento y los partidos en la semana, compartiendo ese tiempo con sus estudios.
Luego eso se acabó. Lo acabó en realidad Don Antonio, porque ese año Rubén, que ya estaba en el colegio secundario no había rendido satisfactoriamente y termino repitiendo el año.
Entonces entre el fútbol y el estudio, don Antonio no dudó. Un inmigrante no duda, quiere que su hijo ascienda socialmente y el futbol, según él lo veía, no era una garantía de ascenso social ni aún para los futbolistas consagrados.
-Ma, decile que me deje jugar al futbol ¡!.
.Rubén, sabés como es tu padre. Ya te había dicho que si no andabas bien en la escuela el futbol en Independiente se acababa.
-Pero decile que voy a estudiar.
.Decíselo vos.
Y allí terminaba el reclamo. Rubén jamás se atrevió a hacerlo un reclamo o un pedido a su padre. Tal era su veneración, su respeto.
Su padre, Antonio, era un hombre estricto, metódico y orgulloso.
Todas las mañanas se levantaba a las 6, tomaba un té, ya que nunca se acostumbro definitivamente al mate, y después se iba a su taller. El lugar en el mundo que Dios había elegido para Antonio.
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Pietro Giameo llego a la Argentina y besó el suelo del Puerto de Buenos Aires. Sus compañeros de viaje lo observaron entre sorprendidos y escépticos. La vida les había enseñado que no se debía ofrecer tan prontamente el amor, y menos demostrar agradecimiento de una forma tan abierta.
 Miró hacia atrás y vio la imponente figura del “Britannia”. Esa mole de acero lo había traído del puerto de Nápoles.-
Tomó su gorra con la mano izquierda  y miró hacia el cielo. Cuando bajó la vista, vió unos hombres uniformados que agitando las manos y haciendo señas lograron agrupar a los inmigrantes. Cuando entendieron que lo lograron, los hicieron marchar. Los condujeron a un enorme salón con pisos de baldosas donde tuvieron que esperar horas hasta que comenzase el proceso de identificación.
Apenas si había habido una atención especial hacia algunas embarazadas y los chicos.
Pero todo se redujo a la presencia de algunos médicos y enfermeros así como algunas damas de la Sociedad de Beneficencia que entregaban algunas viandas, toallas y agua con limón.
 Pietro observaba los rostros ora tristes ora sonrientes de de quienes se encontraban en el galpón de inmigrantes en el Puerto.
Miraba los pañuelos coloridos de las mujeres sentadas en el suelo o los también coloridos hatos que contenían sus pocas pertenencias. Eso daba una nota colorida que cambiaba esa monotonía de grises y ocres que impactaba en el puerto y el galpón de inmigrantes.
Pietro escuchó su nombre y se acercó a una mesa donde siete empleados, rodeados de policías, tomaban los datos.
-¿Pietro Giameo?- pregunto un hombre de mala gana
Asintió con la cabeza tratando de dibujar una sonrisa gentil en su rostro.
-¿Soltero?- inquirió el empleado
-Scuzzi, non capitto.
-Pero que tano boludo!. ¿State soli ?
-Ah!.Si signore.Soli
Le hicieron abrir su bolso confirmaron su oficio y su edad.
-Este le puede interesar a Roldan-dijo por lo bajo, quien tomaba los datos de Giameo, a un compañero que estaba a su derecha en la mesa.
Pietro estuvo tres días en un cuarto donde dormía con otros seis hombres, dos ellos solteros y los otros cuatro con familia a las que habían acomodado separadamente.
Los trataban con altanería, con la soberbia que había escuchado de sus compatriotas cuando se referían a los “porteños”. Pero Pietro sabía que existían cosas peores en su tierra y por eso había decidido intentar en América del Sur.
 Al cuarto día un funcionario del hotel de inmigrantes fue a buscarlo y le dijo en esa lengua mixta que luego Pietro se enteraría que la llamaban “cocoliche”, que le iba a presentar a una persona que le iba a dar trabajo.
 Pietro sintió una alegría inmensa, esa sensación de miedo y de angustia que había tenido durante el viaje y los pocos días en el hotel se le fue del cuerpo.
¿Sería esta la puerta al futuro?
El hombre del hotel le presento a un individuo de bigotes, morocho, de apellido Roldan.
Era un reclutador de Bunge y Born. Al día siguiente, antes que amaneciera, pasaron a buscarlo con un carro en el que viajaban dos hombres más, un paisano genovés, como él y un gringo al que Pietro creyó reconocer como napolitano.
Los dejaron en la hojalatería, y allí los atendió el capataz, que le preguntó a Roldan:
 -¿Son buenos, estos?
-Roldan siempre trae gente buena. Son genoveses y el más bajito es “papo”
- Tiene pinta de napolitano. ¿Que saben hacer?
-El más alto, dijo refiriéndose a Pietro- es trazador y sabe de mecánica. Los otros dos son caldereros.
El capataz los semblanteó y después los arengó en un cocoliche de su invención.
Lo único que Pietro sacó en limpio es que esa hojalatería era de un tal Bunge y Born.
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Rubén nunca conoció a su abuelo Pietro. Y todo lo que supo de él fue a través de su padre Antonio.
Y aunque Antonio no hablaba muchas veces de su padre, las veces que lo hacía traslucía admiración, respeto. Y eso era lo que Rubén rescataba en esas contadas ocasiones.
Esas charlas de Rubén con su padre en las que el abuelo aparecía y estaba presente en la relación entre ellos dos, eran algo que se transformaría luego en algo inmanente, algo que era parte de su propia esencia y terminaba teniendo sentido para sí mismo.
Y esa sensación era la cerrada relación entre un padre y su hijo varón como el caso de Rubén y Antonio , o el preferido de sus hijos, si tuviese más de uno como el caso de Pietro y Antonio.
Una relación de esas características genera en el hijo un mundo de responsabilidades y un entorno de pensamiento en el que el deber y lo que se debe hacer aparecen como las guías de la conducta.
Y así era Rubén. Siempre el chico responsable. El “hombrecito” como le decía su madre y sus tías con el ojo afilado para impulsar y aplaudir las conductas que consideraban masculinas.
Rubén pensó muchas veces en esto, en ese mandato familiar de la responsabilidad, de lo que debe y no debe ser a medida que su relación con Margarita se desgastaba y el no encontraba nuevas herramientas dentro suyo para afrontar los nuevos problemas.
Y no las encontraba porque esas mordazas de su pensamiento, esos mandamientos que lo habían educado de niño y de joven y le habían permitido encontrar un mundo seguro, hoy no eran capaces de guiarlo frente a la vida y los nuevos problemas que le planteaba.
Ahora estaba solo. No estaba Margarita con él y tampoco su padre.
 Miro una foto en la que se veía a un hombre sonriente con unos enormes bigotes que bajaban por la comisura de los labios y hacia adelante parecían las cerdas de un cepillo.
Esa foto lo acompaño desde que tuvo uso de razón colocada sobre uno de los armarios en el comedor de la casa paterna.
Era de su abuelo Pietro.
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Avellaneda Blues-XIII: Pequeñas Historia de pequeños hombres

Avellaneda Blues-XIII: Pequeñas Historia de pequeños hombres

El día era francamente insoportable.
Benítez se había quitado la camisa y estaba en camiseta.
Peralta había sido más práctico y aprovechando que nadie podía verlos, ya que estaban trabajando detrás de unos hornos, se había quitado no solo la camisa, sino también los pantalones de trabajo quedándose con unos pantalones cortos de color azul.
-Sacate la camiseta Zorro- le dijo a Benítez, pero este no le contesto.
-¡Ah ¡ mañana la milonga, loco ¡-continuó mientras pensaba que los viernes eran los mejores días de cada semana. Peralta se miro los pelos del pecho y observó con agrado de los músculos de sus brazos y del torso. Le gustaba usar las camisas desabrochando los primeros botones, seguro que a las mujeres les agradaba ver el triangulo que se formaba entre el final del cuello y el inicio de su pecho.
-Hay una mina que va todos los sábados y el anterior, ya sobre el final me estuvo relojeando, pero yo estaba con otra flaquita. Mañana no se me escapa
-¿Dónde vas a bailar?-le preguntó Benítez.
-Al Elsieland- comento mientras acariciaba con su labio inferior los poblados bigotes.
-¿Te gustan las minas buenas, no?-Benítez movió el rotor de la bomba y hablaba con Peralta sin mirarlo
Era una forma de probarlo y de mostrarle distancia. De todos modos sentía una enorme estima por ese muchacho, que tenía la edad que podría haber tenido un hijo de Rita y él.
Cuando empezaron a noviar hablaron de tener hijos. Luego cuando se casaron, ella con veinte y él con veinticinco, decidieron esperar  hasta que pudiesen construir una casa con comodidades mínimas.
Ella trabajaba en esa época como cajera en el Banco Provincia y ese ingreso era necesario para las aspiraciones de ambos jóvenes.
Pero no se dio así. La vida no quiso que diera así y ahora tenía trabajando con él a ese muchacho de veintidós años, confiado, provocador pero respetuoso. Y eso producía en Leopoldo una extraña sensación que no sabía manejar.
-¿Vos conocías al Elsieland, Zorro?-preguntó Peralta.
Benítez pensó:-Mirá debe hacer unos seis o siete años y fue la única vez que fui, porque no es un lugar donde haya buena pista de tango.
-No tango ahí no va. Americano, rock, cumbia…
Benítez sonrió. Sentía estima por el muchacho y le parecía que tenía agallas. Si algo admiraba en la gente era su fuerza para vivir y pelear por lo que creía propio.
Quizás el chico se le aparecía con la fuerza que el notaba que comenzaba a disminuir en él. Había entendido hacía ya bastante tiempo que el zorro y el puma pueden vivir la misma cantidad de tiempo, solo que para un hombre, el creerse puma implica una cantidad de riesgos mayores que sabiéndose zorro.
Y Leopoldo consideraba que su época de puma ya la había vivido.
Vino a su mente la imagen de Rita y la reprimió. Sabía que cuando hacía eso, podía fijar su mente momentáneamente en otras cosas pero a lo largo del día y posiblemente a la noche, en sueños, esa imagen volvería.
¿Por qué?- se pregunto a sí mismo, sin saber bien a qué se refería. Si al recuerdo, a la muerte de la amada o la persistencia de esa imagen que aparecía en los momentos en los que él consideraba menos oportuno.
¿Pero cuando es oportuno que aparezca algo que queremos borrar de nuestra mente?
Peralta creyó ver una lágrima en los ojos de ese hombre duro. Entonces se levantó y se puso a hacer que acomodaba las herramientas.
Hombres que no soportamos ver llorar a otros hombres, porque esas lágrimas pueden ser nuestras algún día: ¿Seremos más hombres por eso?

Relecturas de DEMIAN de Herman Hesse- Filosofia y Existencia- -una reflexion del otroqueescribe

Filosofia y Existencia- Relecturas de DEMIAN de Herman Hesse


Cuando comento que me cuesta estar solo, alguien me dice que es bueno aprender a estar solo.
Cuando digo que busco como debo seguir, alguien me dice que debo dejar fluir las cosas y encontrare el camino.
Es un diálogo de sordos. Si me cuesta estar solo, si tengo temor de sentirme solo- y me refiero a la pareja y no al amor de mis hijos, mis nietos, mis padres y mis amigas y amigos- estoy hablando de una vivencia
De un sentimiento actual. Ahora.
Lo otro, lo que es bueno aprender o lo que se debe dejar fluir son reflexiones. No consejos ya que no son dichos desde la distancia, sino desde la compañía.
Pero reflexiones, más parecidas al fruto del árbol de la filosofía que al fruto del árbol de la existencia.
Y estos días, yo soy existencia pura.
Ya llegara el momento de la paz, en el que la introspección y el camino del dolor hayan hecho su balance.
Pero hoy necesito- y así lo hago-  vivir las cosas con el cuerpo. No esconder los sentimientos y dejar que la existencia me lleve, sin que me devore.
Son días difíciles, aunque ya he vivido otros que podría llamar iguales.
Comienzo a ver que no debo buscar mi “misión”. La vida ya me la ha presentado varias veces y de diversas formas. La vida me ha obligado a buscarme a mí mismo.
Quizás ahora estoy pensando , si ese deber lo tome y lo cumplí como para sentirme contento con mi tarea o debo redefinir y pulir las herramientas  que usé en otros casos , porque serán irremisiblemente inútiles en la nueva acometida.
Vayan estos párrafos de Herman Hesse en DEMIAN para completar este corto razonamiento. Hesse maestro del pensamiento existencial, hace hacer estas reflexiones a su personaje Sinclair y en mi arrancaron estos simples pensamientos que acabo de exponer.
“…Y en este punto me abraso de repente como una aguda llama, la revelación definitiva: todo hombre tenía una “misión”; pero ninguno podía elegir la suya, delimitarla y administrarla a su capricho. Era equivocado querer nuevos dioses, era completamente equivocado querer dar algo al Mundo. Para el hombre despierto no había más que un deber: buscarse a sí mismo, aferrarse a sí mismo y tantear, hacia adelante siempre, su propio camino, sin cuidarse del fin al que pudiera conducirle. Este descubrimiento me conmovió hondamente, y tal fue para mí el fruto de todo este suceso.
Muchas veces había jugado con imágenes del futuro y había ensoñado los destinos que me estaban reservados como poeta quizá o quizá como profeta, como pintor o como quien sabe qué. Y todo esto era equivocado, Yo no existía para hacer versos, para predicar o para pintar.
Ni yo, ni ningún hombre existíamos para eso. Todo ello era secundario. El verdadero oficio de cada era tan solo llegar a sí mismo…”

domingo, 15 de mayo de 2011

Inmanencia y trascendencia- una reflexión del otroqueescribe

Inmanencia y trascendencia- una reflexión del otroqueescribe


En la serie de entregas Avellaneda Blues, analizo la relación de Rubén Giameo con su padre Antonio. Dos personajes tomados y compuestos de una familia de mecánicos de autos que vivían en la ciudad de Avellaneda y que conocí en mi juventud.  
Allí escribo:
“…Y esa sensación era la cerrada relación entre un padre y su hijo varón como el caso de Rubén y Antonio , o el preferido de sus hijos, si tuviese más de uno como el caso de Pietro y Antonio.
Una relación de esas características genera en el hijo un mundo de responsabilidades y un entorno de pensamiento en el que el deber y lo que se debe hacer aparecen como las guías de la conducta.
Y así era Rubén. Siempre el chico responsable. El “hombrecito” como le decía su madre y sus tías con el ojo afilado para impulsar y aplaudir las conductas que consideraban masculinas.
Rubén pensó muchas veces en esto, en ese mandato familiar de la responsabilidad, de lo que debe y no debe ser a medida que su relación con Rita de desgastaba y el no encontraba nuevas herramientas dentro suyo para afrontar los nuevos problemas.
Y no las encontraba porque esas mordazas de su pensamiento, esos mandamientos que lo habían educado de niño y de joven y le habían permitido encontrar un mundo seguro, hoy no eran capaces de guiarlo frente a la vida y los nuevos problemas que le planteaba.…”

Mientras escribía esa entrega, pensaba en la frase de Abraham Maslow:
"It is tempting, if the only tool you have is a hammer, to treat everything as if it were a nail."
Algo así como:
“Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo.”
¿Cuánto nos sirve lo aprendido frente a los nuevos problemas?

Es crítica esta pregunta cuando estamos en una crisis, cuando necesitamos enfrentar problemas cuya magnitud no podemos rastrear en el pasado cercano.

Entonces tendemos a usar esas herramientas que usábamos en los instantes previos a la aparición real de nuevo problema.
 Digamos que esas herramientas tuvieron su utilidad en otros casos, en otras situaciones, o más preferiblemente en otro momento de nuestra vida.

Entonces es nuestra tentación usar esas herramientas, esos martillos para trabajar con este nuevo problema.
Pero…no es un clavo ¡!!

 
Me surge preguntarme entonces como juega en estos casos lo que llamaríamos inmanente. Es decir lo que se ha transformado en propio de nuestro ser. Lo que ha decidido (¿o hemos decidido?) acompañarnos de por vida.
¿Como juega esa esencia en esos momentos de cambios y de dimensiones no conocidas?.
¿Será lo que nos aferrará a la vida y con eso ayudarnos a encontrar la nueva herramienta.¿ Como un Mesías traerá las nuevas visiones para enfocar lo que nos aflige?
¿O será un lastre con el que debemos convivir como con nuestro rostro y nuestro aliento ?



domingo, 8 de mayo de 2011

Releyendo DEMIAN de HESSE- (y una modesta reflexion del otroqueescribe)

Lei Demian por primera vez a los diecinueve años. Mi madre me lo había regalado entendiendo que esa historia de Emil Sinclair, era la de la busqueda del destino, sin importar tanto la epoca y el contexto social. Creyó - y yo entiendo que acertó- que esa reflexion existencial escrita durante la primera guerra mundial (se publico en 1919, el año siguiente de terminada la confrontacion) era una historia universal. Y con ese objetivo me la regalo.
Lo volvi a leer cuando durante mi primer matrimnonio, senti la necesidad de escribir y buscarme para proponerme un destino nuevo. Y lo he leido estos días en que , con 58 años, necesito nuevamente escribir.
 No ya buscarme, porque esa busqueda de Demian es la de un joven por su destino y la mia es una introspeccion para generarme nuevos impulsos y eliminar esquemas y respuestas que ya no me sirven en esta etapa.

Tomo unas pocas letras del prologo con la que me identifico profundamente:

"...No soy un hombre que sabe. He sido un hombre que busca , y lo soy aun. Pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mi. Mi historia no es agradable , no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusion , a locura y a ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse mas a sí mismos.
 La vida de un hombre es un camino a sí mismo, la tentativa de un camino , la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo, pero todos aspiran a llegar a serlo. Oscuramente unos. mas claramente otros, cada uno como puede".

Se puede hacer una reflexion mas profunda despues de estas palabras ?
Ahi voy por la huella de mi sendero, en un camino a mí mismo.

sábado, 7 de mayo de 2011

Sobre “El Arte de la Guerra” y el “Libro de los Cinco Anillos”-Nota II

Sobre “El Arte de la Guerra” y el “Libro de los Cinco Anillos”-Nota II

El autor del libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Mushashi fue lo que podríamos llamar un duelista.
Esa figura de las películas de Hollywood que conocemos a través de historias que hablan de D’Artagnan y los mosqueteros.
Mushashi se relata a si mismo diciendo que a los trece años (! si a los trece años ¡) había tenido su primer duelo y por lo que la historia relata fue ganador. Lo que significa que su entrenamiento comenzó en la temprana edad en la que nuestros niños (por ejemplo mis seis hijos) fueron a la escuela primaria.
Este hombre notable fue Samurái o Bushi. El primer término parece tener la traducción de “servir como ayudante” por lo que colijo significaría algo así como MERCENARIO o GUARDAESPALDAS.
Un término pequeño y poco descriptivo para estos notables hombres que dedicaron su vida a meditar y entrenar su cuerpo en el combate cuerpo a cuerpo, en el que la propia vida salvada era menor premio que derrotar a un adversario  digno.
   Los propios guerreros se llamaban a sí mismos BU SHI y parece que tiene raíz en la lengua china y debe ser interpretada como selecto grupo armado o aristocracia armada.
Mushashi vivió en el periodo conocido como Era Tokugawa o Era Edo y cuya característica principal en referencia a los guerreros samurái es que se obligo a sus contratantes, esto es los barones, a reducir el tamaño de sus tropas
 Esto origino un fenómeno conocido ampliamente en la actualidad: La desocupación.
Tokuwaga fue el Sho gun (dictador militar) que comenzó no solo con esta era de eliminación de ejércitos samurái sino que fue quien comenzó con el asilamiento de Japón del mundo. Algo que daría letra a nuestros papagayos liberales siempre preocupados por si la Argentina se aísla del mundo.
Cuando Miyamoto prologa su libro Los cinco Anillos dice:
Soy Shinmen Musashi no Kami, Fujiwara no Genshin, guerrero nacido en la provincia de Harima, de sesenta años de edad…
…. Tenía trece años cuando tuve mi primer duelo. En aquella ocasión gané a mi adversario, un maestro de artes marciales llamado Arima Kihei,
Refiriéndose ya a su trabajo dice:

Distinguiendo cinco campos, para explicar sus principios en secciones individuales, he escrito este libro en cinco manuscritos, titulado Tierra, Agua, Fuego, Aire y Vacío.
Es decir los títulos de los manuscritos son considerados categorías no solo del Universo, sino principios a través de los cuales se puede explicar y cuando menos clasificar las ideas  y los resultados de los hechos.
Lo que me sorprende con el asombro de un niño es esta afirmación:

En la ciencia de las artes marciales, el estado de espíritu debe seguir siendo el mismo que en la vida cotidiana; lo mismo que cuando practicáis las artes marciales, no permitáis que haya ningún cambio: con el espíritu abierto y directo, ni tenso ni demasiado relajado, manteniendo la mente centrada de forma que no haya desequilibrio, relajad tranquilamente vuestra mente y saboread totalmente ese momento de tranquilidad, de forma que la relajación no se detenga ni siquiera un instante.
¿Puede uno plantearse que se prepara para pelear en un combate diciendo que el espíritu debe estar abierto y el ánimo no debe estar tenso ni demasiado relajado?
Mantener la mente centrada parece un consejo obvio. “Be focused” es el clásico consejo en la consabida lengua.
Pero esto no lo dice un ganso gesticulando en Internet sino un hombre que se batio a duelo por lo que consideraba su honor y en cada cso puso lo que nuestra sociedad actual no nos solicita: el cuerpo.
Quiero aclarar que nuestra sociedad no nos solicita el cuerpo pero si lo hace con el alma, El orgullo y la dignidad

miércoles, 4 de mayo de 2011

Amar son momentos. (otroqueescribe...poesias)

Amar son momentos


Cuando pase el temblor, tendré el alma quieta
Quieto el pulso, el llanto seco
Cuando pase el temblor mis ojos dirán:
-Hola, y abriré el balcón y te invitaré a mi lecho

Quizás el tiempo me haya hecho más sabio
Quizás tendré más nietos
Habré   vivido más noches con hembras,
que pedirán que las ame otra vez
y yo estaré en silencio…

Cuando pase el temblor, mi corazón estará listo
Mi pensamiento  estará en blanco
Y mi mente, aunque inquieta , estará calma.
El tiempo habrá dicho-suave-  sus salmos
Habrá pasado un tiempo
Irrecuperable para el alma.

Habrá pasado un tiempo que deja profundas marcas
Y el temblor, también habrá pasado
Más  su vibración estará latente
Perdonare, pero no habré olvidado
El dolor de no encontrarte y de no verte

Pero querré besar tu boca.
Compartir lo pequeño.
Entender que amar no es poseer
Amar, son…momentos

Volvere a ser oro (segun el otroqueescribe)

Volvere a ser oro


Estos días, mis joyas valen menos
Menos mi amor, menos mi cuerpo
Lo buscare de vuelta.
Todo de vuelta y hare que sea
 Oro, sol y viento

En estos días tengo más dolor
para entregar a otros
También, tengo más tiempo
Mis oídos mejor acompañan
A quienes necesitan hablar en silencio

Puedo escuchar a quien llora
Y llorar frente a otros
Puedo reír mas firme, más intenso
¿Será que el dolor me abre
El alma entera al sentimiento?

No quiero que este instante  intenso,
inmenso
quede enredado en recuerdos
Quiero vivir cada dia
Quiero sentir que este  tiempo
Es oro, sol y viento

lunes, 2 de mayo de 2011

Reflexiones del Otroqueescribe Sobre “El Arte de la Guerra” y el “Libro de los Cinco Anillos”-Nota I

Estos dos libros escritos casi con dos mil años de diferencia, uno en la China del siglo V antes de Cristo y el otro en el Japón de la Era Tokugawa, son citados a menudo en literatura sobre negocios, en los cursos de escuelas de negocio y estrategias comerciales.
Por supuesto que se trata de una farsa mas de los habituales charlatanes de las escuelas comerciales habituados al uso de frases sueltas ya que la lectura profunda, la reflexión y e l análisis de contexto no son moneda de su propiedad.
 No impide desde ya la carencia de estos atributos que alguien sea un buen comerciante, un excelente hombre de ventas o alguien con gran habilidad para las presentaciones y la propaganda.
Pero es bueno no confundir estas habilidades con el supuesto bagaje “teórico” con el que se supone, serán alimentadas
Es muy difícil creer que los enunciados de personas que han demostrado, según cuentan los historiadores, un alto valor personal, que han estado en la situación extrema de combatir por su vida o dirigir a quienes deben hacerlo, puedan ser ruedas transmisoras y motivadoras para vendedores de celulares o fondos de pensión.
Y esto no por lo que personalmente cada persona pueda tomar de las enseñanzas y pensamientos de estos maestros orientales, sino porque la propia expectativa de los alumnos en una escuela de negocio excede la introspección, el valor y el uso del cuerpo para el combate.
Dicha expectativa va de la mano con la visión cínica de los negocios- y esencialmente con la volatilidad de los compromisos - de modo que esa ética, excluye expresamente cuestiones como el honor y no admite la verdad mas allá de lo que- con una cobardía que otras generaciones analizaran-  se considera realista.
Ha leído varias veces estos libros, escritos de modo sencillo (al menos en sus traducciones castellanas) y hay algunas ideas que me parecen profundas y muchas veces las repienso.
Aun cuando he practicado artes marciales muchos años y he participado en torneos, nunca sentí el espíritu del combate. No creo tampoco que quienes acostumbran a reñir en peleas callejeras, en los estadios o en los boliches sientan el espíritu del combate. Creo que es algo distinto a como lo han vivido estos hombres, que nacieron para enseñar a generaciones de su época pero también, como los hechos lo demuestran, a las generaciones futuras.
 Comparto unos párrafos del libro El Arte de la Guerra de Sun Tzu:
En el capítulo IV: La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario…

…Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.
La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.
Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables.
Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que podamos informarnos, ni negligencias o fallos de los que podamos aprovecharnos, ¿cómo puedes vencerlos aunque estémos bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada. (ver Nota)
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque…

En el capítulo IV: La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.
En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.
Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye verdadera destreza. Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla, pero esa victoria no es realmente tan buena.
Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.
No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello, no es necesario tener una vista aguda para ver el sol y la luna, ni se necesita tener mucho oído para escuchar el retumbar del trueno.
Lo que todo el mundo conoce no se llama sabiduría; la victoria sobre los demás, obtenida por medio de la batalla, no se considera una buena victoria.
Nota.La version castellana dice literalmente:"...Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse, ni negligencias o fallos de los que aprovecharse, ¿cómo puedes vencerlos aunque estén bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada....". Como se observa la treaduccion es incorrecta respecto del concepto. Sun Tzu se refiere a que por mas que estemos bien entrenados y pertrechados, vencer a otro implica encontrar sus debilidades. De alli que la percepcion del erro del adversario es un arte, pero tal erro del adversario no puede, en esencia, fabricarse.