OTRO QUE ESCRIBE

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domingo, 29 de mayo de 2011

EL paraiso perdido- el otroqueescribe ayudado por el maestro Hesse

El paraíso perdido


Juego con mi nieta y veo en ella a quien es y está siendo y también a su madre cuando tenía esa maravillosa edad en la que todo cambia cada veinte segundos. De llorar a reír, de querer abrazar al rechazo, de la trompa a la sonrisa
Miro dentro de mí y trato de sentir mi cuerpo, de ver si la nostalgia es la que ocupa el espacio o la dicha del presente.
No me mentiré. La nostalgia esta todavía allí, como una compañera indeseada, pero la dicha empieza a ganar su espacio. El presente, hoy, ahora…
Quiero dejar atrás algo que no es mi historia.Esa, mi historia, es mi vida y no acuerdo con los campeones del olvido.Quizas quienes tienen tanta fuerza para olvidar es porque se horrorizan al mirarse en lo que eran.

No es mi caso.
Mi historia,esa que he repasado estos últimos años y que, en su presente toma la forma de
mis hijos,
mis nietos,
mis amores y desamores,
mis desafíos más serenos
pero siempre presentes,
mis ambiciones, que esta vez no postergare,
aun cuando sepa que pueden no lograrse…
Quiero dejar atrás esa sensación de pérdida que me ha acompañado tantos años y me ha impedido muchas veces amar con intensidad a quien tengo al lado.
Quiero dejar atrás esa sensación de pensar en ayer cuando necesito pensar en hoy, de desear el mañana cuando debo repasar mi pasado.
He puesto mi cuerpo en mi vida, para amar, para pelear, para entregarme al amor y al dolor.
Mis lágrimas han salido más veces que mis risas. Pero eso no es un pecado porque ese es mi espíritu.
Pecado seria no haber reído y no hacerlo cuando lo siento.
Pecado sería no haber amado con pasión aún cuando eso produzca a veces la sensación de manejar una moto estando borracho.
Pecado sería no haber puesto la fiereza y la obsesión para avanzar en mi trabajo
Pero pecado es también no mirar los errores.
No aprender a cambiar lo que se debe cambiar porque la vida y los nuevos tiempos lo piden.
Pecado, el mayor de ellos, es atarse a un recuerdo con la nostalgia infantil del paraíso perdido.
Vaya para esta reflexión el magistral relato de Hesse en DEMIAN:

“…Todos los hombres pasan por estas dificultades. Para el hombre medio es éste el punto en que las exigencias de su propia vida entran en colisión dramática con las circunstancias, el punto en que tiene que luchar más duramente por alcanzar el camino que conduce hacia adelante.
Muchos viven tal morir y renacer, que es nuestro destino, sólo en ese momento de su vida en que el mundo infantil se resquebraja y se derrumba lentamente, cuando todo lo que amamos nos abandona y, de pronto, sentimos la soledad y la frialdad mortal del universo que nos rodea.
Muchos se estrellan para siempre en este escollo y permanecen toda su vida apegados dolorosamente a un pasado irrecuperable, al sueño del paraíso perdido, que es el peor y más nefasto de todos los sueños…”

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