OTRO QUE ESCRIBE

OTRO QUE ESCRIBE

sábado, 26 de febrero de 2011

Charles Bukovski

Este poema visceral de Bukovski, es un grito.
Yo un pequeño burgues temo a tamaña audacia,
Bukovski expresa en este poema, en mi humilde opinion, ese estado brutal del alma masculina, que resulta inexpugnable a la comprension femenina
****************************
tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
haz de eso una pelea de peso pesado.
haz como el toro en la primer embestida.
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay,
está bien
igual.

III-Avellaneda Blues- Informe III

III-Avellaneda Blues

 La boca con la que el Rio de La Plata vuelca sus aguas mojando las costas donde nace la zona sur , recibe allí la descarga del Riachuelo, que es el extremo sur del rio Matanza. El Rio de La Plata acerca sus aguas del “color de la piel del león”  y a cambio se lleva escoria, sebo y desechos industriales de todo el brazo del Riachuelo.

 EL musculo metálico de Avellaneda trabaja y su corazón- hecho con pedazos de historia de obreros, de huelgas , fraudes y asesinatos – late potente para dar vida a otras historias, cotidianas, simples como un beso o el sexo en zaguán.

 Si ingresamos a Avellaneda por el puente Pueyrredon, viniendo desde Barracas en la capital, podemos ingresar al Dock sud en la zona del arroyo Crucecita, un arroyo obstruido por la edificación.

 Se puede entrar al “Docke” también por el puente Avellaneda, esta vez viniendo desde la Boca.
 Dock Sud es una ciudad que pertenece al partido de Avellaneda y esta desde el edificio del Congreso, al que se lo denomina kilometro cero, a la misma distancia que el puerto de Olivos.
 Solo que Olivos esta hacia el norte.

 El puerto de Olivos está lleno de veleros y aunque su ria no luce limpia, eso es mas bien un problema cultural. Quizás los dueños de los veleros y los yates no consideran de buen gusto exigir que se limpie la ría o más aun, participar de su limpieza.
Conozco a algunos de los dueños de veleros que si han participado de la limpieza de pingüinos empetrolados, pero jamás se les ha ocurrido limpiar ese espacio público que es NUESTRO rio y donde ellos dejan SUS embarcaciones.
 En el Dock Sud en cambio la cosa es menos glamorosa. No hay embarcaciones para solaz sino buques petroleros.
Olivos tiene chalets y locales de baile míticos mientras Dock Sud tiene viviendas pobres, villas de emergencia e industrias petroquímicas.
 Hermosa pintura de cómo pensaron el país los terratenientes, los exportadores de cereales y los financistas-es decir nuestra clase patricia: Donde hay poder se ve lujo, donde hay trabajo e industrias se ve pobreza e indigencia.
 EL Dock Sud es el corazón petroquímico del gran Buenos Aires , en su aire cargado de olores pestilentes producto de la descomposición de restos de hidrocarburos, la destilación del petróleo , vapores y humo de alcoholes se percibe el pulso de una industria tan rica en sus beneficios económicos como terrible para la ecología del lugar.
 En mi juventud, cuando salíamos en bicicleta a recorrer ese mundo de las quintas de Dock Sud hasta la costa d e Quilmes, nos encontrábamos muchas veces con terrenos donde bastaba con pisar fuerza para que los pies se hundiesen y cubriesen con una sustancia viscosa hija de la tierra, el agua y el petróleo.
 No sé cómo será esa zona hoy a la que recuerdo a la distancia, pero me late que no debe ser muy diferente,
 A metros de esas “tierras movedizas” como las llamábamos se veían las quintas y las plantaciones de lechuga, tomate y otras hortalizas que después se vendían en los mercados de Dock Sud y de Avellaneda.
 Esas pequeñas quintas desafiaban la furia destructiva del monstruo petroquímico.
 Por entre los trípodes y la tierra triturada, algunos carros –salpicados sobre el paisaje- cargaban parte del fruto de la tierra y el trabajo honesto y se dirigían a la feria a venderlos.
  Cada media hora, desde las cinco de la mañana hasta la medianoche un destartalado colectivo- donde era posible viajar con personas que llevaban animales de granja- transportaba a los habitantes del lugar desde el corazón de la costa de Sarandí hasta la avenida que desemboca en el puente Pueyrredon y lleva al barrio de la Boca en la capital.
 En ese trayecto se pasaba por las destilerías de un lado y las viviendas obreras y algunos galpones metalúrgicos por el otro.
 Se cruzaban zonas de quintas, para terminar viendo los oscuros cascos de los barcos petroleros aluzándose sobre esa boca del Riachuelo.
 A veces esos monstruos sobre esas oscuras y sucias aguas se parecían a gigantes atascados en una ciénaga y cientos de historias de terror contábamos de chicos sobre lagartos deformes que habían emergido alguna vez o marineros devorados por seres indescriptibles que moraban en esa suciedad eterna.
 En ese camino estaba la entrada a la PETROLEUM y allí transcurrió una parte de mi vida cuya riqueza nunc a terminare de explorar.













II-Avellaneda Blues - Informe II

II-Avellaneda Blues

Es inútil buscar la plaza frente a la estación de tren.
Inútil buscar la iglesia de construcción gótica frente a la plaza. Avellaneda no es un pueblo del centro de la provincia de Buenos Aires.

 Es una ciudad, en la una tarde he podido escuchar goles de dos hinchadas rivales , como en Noviembre de 1977 cuando por el torneo de la AFA, Malatesta por Racing y Picculini por Independiente marcaron sendos goles con seis segundos de diferencia.

 Claro, jugaban en distintas canchas y contra distintos equipos, pero quiso la casualidad que conquistasen sus goles casi a la misma hora y entonces los que estábamos por las calles aledañas escuchamos los rugidos con apenas segundos de diferencia.
 Siempre quedo grabado en mi memoria ese hecho.

EL futbol es parte de Avellaneda. Como son sus industrias alrededor de las cuales giro su verdadera fundación.

 Que lejos esta Avellaneda de la ciudad de Buenos Aires ¡!

Que lejos esta en espíritu, ya que la capital esta fundada alrededor del dinero y el contrabando-

Y esto lo dice alguien que ha nacido porteño y -como contare mas adelante- hoy dia vive como porteño, pero la capital esta pensada para ser del manejo del agente de bolsa, del gerente de las cerealeras, del director de un banco.

 Es decir esta pensada para que la manejen los cagadores, los cagatintas y los cagones.
 Se que mi primo estará en aprietos al tener que sostener en su pagina de FaceBook semejantes afirmaciones mías, pero mi primo tiene el coraje que se nos reconoce a los Barranco.

 Avellaneda esta fundada sobre los ruidos trepidantes de los engranajes de las maquinas, los golpes de las prensas de metales y el sonido seco y trabado de los cuchillos abriendo la carne…
 Y esa es su marca.
 En una de las calles que cruza a la Avenida Belgrano, había una pequeña clínica (donde hoy existe una edificio de viviendas particulares) que era del Sindicato de Pretroleros, donde nació mi hija mayor.

 En esa época yo trabajaba en la Shell. Era un operario del area de montajes .
Los montadores son hombres rudos. Deben lidiar con le gravedad de las construcciones metálicas, el desequilibrio de los contenedores de liquidos, la complejidad de las calderas y la rispidez de los intercambiadores de calor.
 Deben saber usar el soplete, conocer de trazado de cruces de piezas en el espacio y debn conocer al menos una de las mas difíciles, llena de secretos y maravillosa de las actividades manuales: la soldadura de metales.

Yo era un joven que amaba la política y creía en la Revolución. Una tan grande y tan profunda que haría de nosotros, los hombres mejores personas.
Un joven que prefería ser obrero , en vez de estudiante de ingeniería, ya que en la primera elección encontraba su mundo o mas precisamente la profundidad ardiente del mundo que anhelaba.

Miro para atrás y veo entre la bruma un joven que creía y anhelaba.
Me cuesta reconocerlo en este hombre, cercano a los sesenta años, pero quizás este juego de escribir parte de mi vida y parte de mi ficción me ayude a sacarlo.
Un joven de verba fogosa , orador callejero en las campañas , fogonero en las asambleas estudiantiles de la facultad de ingeniería y los maduro-para la edad- en los sindicatos obreros.
Soberbio, provocador, quizás por demás.

Veo partes mias en mis hijos y mis hijas. Cuanto tendrán en el fondo de mi?






I­-Avellaneda Blues- Informe I

I­-Avellaneda Blues

 Durante el mes de Diciembre la llegada del verano modifica el clima Bonaerense.
 La humedad del aire hace que ciertos días resulten francamente insoportables
 En Diciembre festejamos las fiestas navideñas y confundimos cristianismo con los iconos sajones y mezclamos todo con un shopping o una modesta tienda de barrio.
 No es mi papel defender al cristianismo ni, aquí al menos , criticar el consumo en shoppings.
 Solo quiero tener a mano ese reflejo de mala conciencia que implica tener a un señor gordo con barba roja todo abrigado- con trineo y renos-, bajo el clima torrido de Buenos Aires y el Litoral en cada Diciembre
  Quizás no lo sospechamos, pero actuamos como pavotes.
 Tampoco sospecharía Juan de Garay qua al asignarle en 1580, al Adelantado Juan vera Torres y Aragón las tierras que serian de su propiedad, ellas serian la tierra de la primera y más potente ciudad industrial de la Nación y quizás de Sud América
 Las tierras que iban desde Punta de Gaytan hasta la margen derecha del riachuelo “con aquel anchor y aquel derecho de recorrer a la tierra adentro hasta dar en el exido”.
 No sabemos si Juan vera Torres y Aragón fue un pavote. En todo caso fue un ausente, ya que no existen registros de que alguna vez haya visitado siquiera las tierras actuales de la ciudad de Avellaneda, otrora Barracas al Sud.
El Riachuelo semeja un suelo enchapado,, como si el marrón oscuro de su superficie no fuese dado por la suciedad o los desperdicios de las factorías sino por el compuesto metálico oxidado de las metalúrgicas de la zona
 El fuerte olor es la mezcla de los desechos de las industrias químicas, de restos metalúrgicos y de un relicto de sebo vacuno que nos recuerda que por allí estuvo el frigorífico “La Negra”.
 El frigorífico funcionaba sobre la avenida que nacía en el Riachuelo y buscaba el oeste. La ciudad de Avellaneda recibía del frigorífico el olor a sangre y grasa vacuna que impregnaba el aire y recordaba a todos un principio básico de la supervivencia: la muerte de unos para que otros vivan.
Si algo falta ahora en la ciudad de Avellaneda, para entender esa conjunción de virilidad y brutalidad que caracterizo a  los políticos y los sindicalistas en  la vida de la ciudad de mi niñez y juventud , es la presencia de ese frigorífico.
 Durante los años de la inmigración europea, miles de italianos y españoles entraron como obreros al mercado de trabajo en la ciudad, pero este “aluvión gringo” no invadió la tierra del criollo: El Frigorifico.
Aquí fue donde la mano de obra local era predominante, donde la maestria con el cuchillo , el contacto con los animales y el valor personal exigiese que fueran los hijos de Fierro los llamados a la tarea.
De joven camine esas calles, aun sin ser un hijo del suburbio.
 Hijo de clase media alta, la época me llamo a estar donde el destino pensado por mis padres no lo imaginaba: Los sindicatos
 Alli empece en el metalúrgico de Avellaneda y luego en el de los Petroleros
 Y ese olor a sangre del suelo lo sentí en mi propia nariz cuando desperté sobre el empedrado de la calle Estevez después de una feroz paliza. Era demasiado tonto y demasiado idealista como para haber huido por miedo .cuando los matones me vinieron a recordar que una cosa eran las asambleas universitarias y otra la vida de los sindicatos.
  Carne animal y chatarra. Sebo y escoria. El cuerpo de Avellaneda esta hecho de buen material
  Mas lejos me ponía mi origen de cuna de esa Avellaneda, más cerca mi alma se adentraba en ella.
 Como algunos años después lo seria Mataderos, que compartía con mi ciudad la carne y el acero como motores del barrio, de la ciudad, de la pequeña aldea..
  Fabricas, barracas, clubes de futbol. Toda una panorámica de una ciudad que esta al sur de Buenos Aires a la misma distancia que al norte lo están Vicente López y San Isidro.
   Pero acá-al sur- hallaremos menos café concert y ferias artesanales
 Hasta la Universidad símbolo- la UTN- era la antigua Universidad obrera. Nombre que perdió para mostrar dos dogmas liberales: Una que no es el origen social el que debe emparentarse a una profesión, la otra es que no puede existir una casa de estudios de excelencia con cursos, materias y profesores para recibir obreros que quieren progreso.
 Cuando en el verano de 1977 decidí retomar mis estudios de ingeniería y elegí la Universidad tecnológica, me toco hacer el curso de ingreso en la sede Avellaneda de la tecnológica.
 La vida me devolvía allí - yo en esa época vivía en Almagro- para re-encontrarme con un compañero de militancia que al poco tiempo fue desaparecido.
….



SERIE AVELLANEDA BLUES- ADVERTENCIA AL LECTOR

Amiga, amigo. Si usted ha pasado por aca y para despuntar un vicio ha tenido la amabilidad de comenzar a leer algunas de estas necesidades de alma, quiero comentarle que Avellaneda Blues es una serie de relatos que se unen en una historia comun.No son cuentos cortos ya que cada uno si bien tiene un cierre, son eslabones de una cadena que se sta construyendo
Algun vez, parte de estos escritos pretendieron se una novela. Eso era cuando era joven y pretencioso. Al menos ahora ya no soy joven..

Ya no es magico el Mundo - Jorge Luis Borges

Esta maravillosa poesía de Borges, me llega de cerca y como a todos los que hemos perdido un amor, nos ayuda a reconocernos
Eduardo

I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


sábado, 12 de febrero de 2011

El Escritor

“Entonces el diablo le dijo: ¿Has probado robar el alma de alguien ?-
Y ante la contestación negativa de Jhaya continuo:
-¿Cómo puedes entonces acusarme de ser malvado ?...”

M.Phanderit  “El Dios derviche”
--

Eneas Cattarocci vivía en la ciudad de Saturnino Viera , un poblado que se encuentra camino a Ezeiza y cuya existencia desconocen en los hechos, los mapas impresos aunque no el Google Earth.
 Habitaba en una bonita casa de  una sola planta, que su padre, empleado bancario de cierta categoría, había construido buscando su solaz, el de su señora esposa y esencialmente el de su hijo prodigo: Eneas Cattarocci.
 Así pues Cattarocci, había heredado esa propiedad de sus padres: Romualdo y Elena , quienes por rara coincidencia (aunque no tan rara si se piensa que ambos habían nacido en la esquiva para los mapas Saturnino Viera) tenían el mismo apellido.
 He aquí-no habiendo otros motivos como los esgrimidos por el periodista Q- por que Cattarocci era también nombrado como Eneas Cattarocci Cattarocci, rasgo que agregaba pintoresquismo a su exquisita persona
 Cuando su padre y su madre murieron-hechos que sucedieron con una semana de diferencia, Eneas quedo solo. Sus amigos intentaron convencerlo de que vendiese la casa y cambiase de aires, pero primo el adagio que se repetía por generaciones: El que nace en Saturnino Viera, muere allí.
 A diferencia del príncipe troyano del que sus padres tomaron el nombre, Eneas había decidido morir en la ciudad que lo vio nacer. Cattarocci había elegido su ciudad para vivir también alejado de sus imaginarios enemigos tal como ya di cuenta en mi novela “Trampas y Pesquisas”.
Silencioso, tratando de pasar desapercibido, no podía evitar que de vez en cuando –mágicamente- una personalidad abierta y jocosa apareciese frente a sus ocasionales acompañantes. Como esos ilusionistas que viven escapándose de cajas con candados y cadenas y que de pronto aparecen frente a los ojos -con asombro de niño- de sus espectadores.
A tres cuadras de su casa viva Don Prestes. Un viejo mercenario, que había sido “culata” de Vandor en la UOM, como mayor gloria para su foja de servicios.
Prestes aceptaba públicamente, esa profesión. Y para e,l matar por encargo era una tarea mas.(“no la mas grata”-me dijo alguna vez) . De esas charlas sobre su asesinatos nació mi celebre “Balas y Pesos”.
Siempre lo había visto en la casa de Cattarocci. Allí solía estar el viejo con sus mandíbulas trabadas, mordiendo un toscano e indefectiblemente la vista clavada en el centro de la mesa. Aun cuando de mis charlas con Prestes genere varios de mis éxitos actuales, pocas cosas sabia de su recóndita alma y su visión de la vida.
Yo no sabía cuando ellos actuaban. Nunca me lo decían. Pero sé que después se sentían cómodos contándome detalles que yo anotaba en mi libreta, con la avidez de un investigador, para armar mis historias.
Allí aprendí que una de las cosas mas fantásticas que un ser humano puede vivir es la de planear un asesinato. Y Prestes y Cattarocci, si que sabían de eso.
 Por eso mi alma estaba agitada esa noche.
Cattarocci me esperaba en su casa y de allí fuimos a buscarlo a Prestes.
Evidentemente a Prestes no le bastaba vivir solo. Debía rodearse de la imagen de la mas seca y espantosa soledad
 Estaba en el patio reparando una pistola. Una bombita eléctrica alumbrando solo lo indispensable. Una pava, un mate y un cuadro con la clásica imagen del corazón de Jesus.Y el silencio. El silencio que acompañaba a Prestes como la sombra.
No se inmuto por nuestra presencia aun cuando su olfato y su sexto sentido nos debió haber detectado cuando estábamos a una cuadra de su casa. Solo cuando termino nos saludo, fue a la pieza, tomo un saco y un bolso y dijo:-Bue, vamos.
Al llegar al coche, se detuvo, y echo una mirada en derredor. Quizás trato de apresar en sus ojos la ciudad y su anochecer y mientras inhalaba el aroma agreste de los eucaliptos abrió la puerta trasera y entro al vehículo.
Cattarocci me invito a manejar pero yo, pensando en mi tarea, le pedí que lo hiciera el.
Tomo Richieri hacia Ezeiza y fuimos hacia Canning donde antes terminaba el tren de Constitución y comenzaba el de trocha angosta. Después seguimos hacia Cañuelas por caminos de tierra laterales. Cattarocci, alterno su personalidad oscura con la locuaz y Prestes no dijo una palabra en todo el viaje que se debe haber extendido por tres horas hasta que llegamos a destino: Una casa vieja de pésimo aspecto.
 El lugar era propiedad de Cattarocci, alguna vez el padre lo pensó como una casa para las vacaciones, pero se ve que en los hechos no funciono.
Estaciono el coche entre los árboles y los tres bajamos.
Seguimos a Cattarocci que tomo un enorme manojo de llaves y eligió una.
Abrió la puerta despacio y el chirrido fue tan  impresionante como lo era la oscuridad, la soledad y el silencio.
Pero ese ruido no alteraría a ningún vecino ya que como pude observar antes de entrar, la casa mas cercana estaría a cuatrocientos metros.
Entramos en fila india. Cattarocci prendió un sol de noche. La habitación tenia dos camas, una mesa y tres sillas.
Sacamos uno de los termos de café y prendimos fuego en un hogar a leña
Asi quedamos los tres alrededor de la mesa.
Mire a Prestes , mientras Cattarocci servía el café.
La luz del sol de noche pegaba por debajo de su mandíbula dejando zonas de penumbra en la cuenca de los ojos y los bordes de su nariz.
Empezó a hablar y yo a tomar notas. Después lo haría Cattarocci, para luego alternarse.
Asi estuvimos tres días y tres noches.
Despues senti frio y paso un tiempo en el que no hablaron mas.
 Prendi un cigarrillo y vi los parpados cerrados de ambos. Alli estaban, juntos, como lo habían estado los últimos treinta y dos años.
Tome la llave del coche y la de la puerta de la casa.
Toque el bolsillo de mi campera.
Alli estaba mi abultada libreta y dentro de ellas las almas de Cattarocci y Prestes.
Ahora si.
 Estaba decido a escribir la mejor novela policial jamás escrita.




Viernes

Iba a la casa de Corrientes y Yatay a buscarte a vos y a Melina

Ya estaba separado de tu mama y ella fingía que también estaba separado de vos
Varias veces discutimos sobre esto y a esta altura parece una discusión bizantina
Una discusión que carece de dimensión para nosotros hoy y cuya consecución nos pierde, más que esclarecernos: Como un padre puede separarse de su hija a quien ama ?

Pero quería recordar que iba todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina

Tu hermana, te tomaba de una mano y yo de la otra e íbamos caminado por Yatay cantando:
 “hola amigos, hola mis amigos, aquí esta Sara, Melina y su papa…!”

Te miraba y Meli también y ambos queríamos saber si estabas feliz
Yo me había separado de tu mama, porque había conocido otra Sandra
Mejor dicho me había separado de tu mama, porque no quería estar mas con ella y quería estar con otras mujeres.

Sabes ?, siempre fui mujeriego y en mi conflictuada alma, siempre sentí eso como una culpa.
Que carajo de culpa ¡!. Me gustan las mujeres ¡.
Solo que aparte de gustarme, necesito amar y eso requiere de ciertas reglas, de tratos especiales...
Pero no se por que reparo en esto si solo quería decir que iba,sin falta, todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina
Para que estuvieran el fin de semana conmigo.
Al principio íbamos a la casa de los abuelos, te acordas ?
Era porque tu mama no quería que fueses a mi casa, donde estaba Sandra.
Bah. Era porque tu mama no quería que fueses a mi casa donde estaba Sandra y yo lo aceptaba.
Yatay camino a Palermo es una calle rara (hoy lo sigue siendo) y saliamos a Jufre y luego a Cordoba y allí caminábamos.
 Si hacia frio tomábamos un taxi hasta Palermo. Y si no caminábamos. Y ese era el camino mas feliz y mas dichoso para mi esos días.
Era el momento de la larga semana en que vos y Meli estaban conmigo
Despues entrabamos por una de las calles que cruza a Cordoba e íbamos por Honduras. Y allí a la placita, para jugar a las hamacas, a los caños para colgarnos como monos (“…mono cimpance que se cuelga de una rama, mono chimpancé…)
  Ese columpio de las hamacas, ese balanceo, habrá servido para que supieses siempre cuanto me importas, cuanto te he amado y te amo ?
 Acaso esa hamaca simula el ir y el alejarse ?
Porque los domingos a la tarde, cualdo volvia con Meli y con vos para llevarlas a la casa de Corrientes y Yatay, también jugábamos un rato a las hamacas. Y yo no quería que ese rato terminase.
No quería que ese jodido Domingo terminase, porque entonces iba a tener que esperar que de vuelta fuera viernes.
Porque yo sabia que cuando volviese ese Domingo a casa, Sandra me iba a escrudiñar. Iba a tratar de leer en mis ojos el dolor de mi alma. Y ella también se iba a poner triste. Por mi, por ella y porque yo no podía dejar esa melancolía de Domingo.
Pero para que recuerdo todo eso, si yo solo quiero decir que que iba, sin falta y con la mayor de las alegrías, todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina.

Cuando me fui a Vivir a Villa Urquiza  teníamos que hacer otro camino
Pero yo igual decidia que caminásemos unas cuadras por Yatay, Como si esa fuese una calle mágica , una calle única.
Como si Yatay mas que una calle fuese un rio, al que al recorrerlo, recorremos nuestras vidas, buscando rio arriba donde nació. Donde empezó todo, quizás como un arroyo.

Quizas como una calle por la que íbamos todos los viernes cuando iba a buscarte a vos y a Melina a la casa de Corrientes y Yatay





Tiempo

 “…Si a tu corazón yo llego igual,
 todo siempre se podrá elegir…”

Spinetta.

Cuando conocí a tu madre yo tenía veintidós y ella veintiséis.

Yo había salido del servicio militar y ella estaba terminando la secundaria.

No la había terminado antes, no por falta de capacidad (ese año se recibió y fue el segundo mejor promedio) sino porque su convulsionada alma necesitaba de grandes dramas. De grandes abandonos, como ella sintió siempre que  había hecho su padre

Tu mama era una morocha de ojos enormes y una sonrisa cautivante.
Yo subi al colectivo y ella estaba allí. Y me miro. Con esos profundos ojos oscuros que vos heredaste. Yo quede impactado y cuando ella bajo del colectivo, la segui.

No sé por que te cuento esto ahora, pero te estoy viendo criar a tu hija, mi nietita y recuerdo cuando eras asi de pequeña y  yo te criaba a vos.

 Y estuve enamorado de tu madre.
 Aunque ame otras mujeres, ya que no puedo estar sin amarlas, y por hacer eso se que la lastime.
Yo también me lastime.

 Quizás estoy hablando como un cursi, como solemos ser los hombres grandes, que nos creemos duros, cuando hablamos de amor.

Había salido del servicio militar y necesitaba trabajar.
Probé vendiendo cursos de ingles y otro tipo de cosas utilísimas, pero termine centrando mi esfuerzo en trabajar en una fábrica, en volver a la “tierra purificada de los obreros”  y sentir que emprendía nuevamente- después de ese año de vivir en la soledad en la que te sumergen cuando te arrancan del lugar al que perteneces- mi misión en la vida: Ser un revolucionario

Eso no prospero y no será esta reflexión el punto donde revisare esto. Parte fueron los pedidos de tu madre, parte-enorme parte- fue la dolorosa realidad de la muerte y la persecución

 Ya habías nacido vos y tenias un añito cuando deje de trabajar en la fábrica y comencé a trabajar en una oficina, en tareas más acordes con mis nuevas expectativas y allí retome los estudios de ingeniería que había dejado al comenzar el servicio militar.

 Yo busque en todos los años de esa época que compartí con tu madre, mi personalidad. Estaba todavía estudiando ingeniería, pero hacia artes marciales, participaba de talleres literarios, tenía una empresa de publicidad con tu mama y hacia fiestas en mi casa.

 Le dedicaba tiempo a todo eso, a la imposible American Buildings y no estaba cansado.
No como ahora, que siento cansancio, pensando en lo que debo hacer y en lo que me falta.

Conocí a tu madre y durante años solo fuimos buenos compañeros, pero yo necesitaba fuego en mi vida.
 Un fuego cuyo origen desconocía, que creía que provenía de la tensión entre  mi antigua militancia y esa cruda realidad de una Argentina amarrada y destrozada por una dictadura.
 Quería hacer algo que cambiase mi vida y en ese ínterin intentaba muchas cosas. Entre ellas enamorarme.
 A veces tomaba con ahínco los libros de ingeniería e intentaba ser erudito, otras me volcaba a la lectura de novelas tratando de dejar volar mi mente.
 Tomaba por asalto mi cuerpo y me entrenaba para torneos de artes marciales y ponía esmero en un taller literario pensando que podría escribir algo que conmoviese a alguien. Empezando por mí.

 Con tu mama armamos programas de radio, yo hacia las  entrevistas. Entreviste a José Barcia, a Pepe Rosa, al turco Manzur y a Galasso.

 Las entrevistas las armábamos pacientemente, las editábamos con el mayor de los respetos y las pasábamos en un programa en el que solo había música y las entrevistas como corte entre los temas.
 Era todo tan artesanal. Todo tenía ese encanto del trabajo a conciencia, de lo trascendente.

 Te veo a veces en tu pieza trabajar hasta tarde. También con pasión. Tratando que tus diseños sacudan a otros.
Que Les digan lo que tenés dentro.

 Sera eso lo tanto buscamos?
Sera eso lo que nos conmueve?

 Te miro mientras le das de comer a Olivia y tratas de transmitirle tu amor
Veo en tus ojos almendra parte de la mirada de tu madre, veo en tus pómulos los de mi madre y en el color de tu piel el de mi amada abuela.
Y escribo esto ahora que estoy solo.
Que vos y tus hermanos partieron, cada uno a su lugar en el mundo

Viajare a visitar a tu hermano Leandro a España y a tu hermana Andrea a Brasil

Tratare en cada viaje no solo de estar con ellos sino de unir hilos de mi vida, hilos que hablan de distintas mujeres, de distintos amores y de hijos.

 De hijos.
De esa cosecha de nuestra vida que nos sigue, que nos proyecta y hace que aun en la soledad, no sintamos el frio en la nuca.












Febrero

Estábamos los dos solos en ese pasillo enorme de la clínica

Mama estaba en la sala de parto y vos y yo esperando que naciera Gonzalo.
Yo tenía un libro de Física, si de Física cuántica, al que trataba de leer y concentrarme en él para que la espera no me hiciera estallar.
Cuando vos naciste fue distinto, estaba algo más tranquilo, pero en ese momento...
Y eso que Gonzalo era mi quinto hijo. El segundo con tu mama. Pero yo estaba nervioso.

Asi son las cosas a veces hijo, asi de extrañas , de complicadas y maravillosas
Cuando nació  tu hermana mayor Natalia, yo también tenia un libro en la mano.
De Matemáticas –creo- y con el que trataba de distraerme mientras en el pasillo, uno tan enorme y vacio como aquel de la clínica en la que nació Gonzalo, solo había silencio.
En este al menos estaba  tu figura pequeña y tu voz insistente preguntándome:
-Pa, ya va a nacer?

Yo quería que naciera ya y mi mente solo esperaba la salida de la enfermera diciéndome que era un varon. Un varon hermoso.
 En esa época vivíamos en la casa de Rawson, esa casa vieja con un jardín enorme y descuidado en el que los dueños originales habían criado gallinas, conejos y pájaros.
 Eran un turco y una italiana. Muy viejos ya y con plata suficiente para mudarse a Trelew y vivir en un departamento.
 En la época en que nosotros vivíamos, todavía estaban esas jaulas donde ellos habrían tenido cabecitas negras, tordos, rayaditos…
Y habrían tenido esperanzas y sueños, como yo tenia en esa época en que vos me preguntabas:
-Pa, ya va a nacer ?

Como seria Rawson en la época en que esa gente vivía en la casa ?
 Seria tan aburrida  como en la época en que nosotros viviamos?
 Seria tan chata como lo era en la época de nuestro paso por alla, con esa chatura que apagaba la sonrisa de tu madre a quien haber salido de aca, de la capital, la había descolocado.

Yo tenia muchos sueños en esa época, sabes ?
Algunos se hicieron realidad, pero la mayoría por suerte no.
Y digo por suerte porque siempre pienso que tenemos que tener sueños que podemos llevar adelante y otros que no.
Sueños, que no podremos llevar adelante nunca y eso lo sabemos de antemano.
Un sentido oculto y preciso nos anticipa que nunca sucederán, pero no eso no hace mella.
Eso no impide que los soñemos, que intentemos pasos precoces y otras decididos en ir por ellos.
 Pero no llegamos. Y aun asi lo hacemos igual porque nos hacen andar.
Porque hacen que todos los días podamos sacar la cabeza de la almohada para empezar el dia y hacen que a la noche, podamos volver a apoyarla solo para volver a soñar.

-Pa, ya va a nacer ?
Y yo miraba tu pelo enrulado, rubio, como había sido el mio cuando era chico y te decía:
-Si, plomo, ya va a nacer
-Pero yo quiero que nazca -decías en voz baja, moviendo tu manito

 Para la época en que el turco y la tana tuvieron sus hijos, solo estaba el hospital de Rawson. No había clínicas como estas, las clínicas de los sindicatos.
Tu hermana mayor también había nacido en una clínica de un sindicato.
Los petroleros de Avellaneda. Nacio mientras yo trataba de sumergir mi mente en ese libro de Matemáticas, creo, y tratar de sacar mis malos pensamientos, mis angustias, mis miedos…
 La mama de Natalia, Lucia, había comenzado con los trabajos de parto y se había puesto nerviosa. Era de madrugada y en la clínica estaban la enfermera y el médico de guardia.
Un medico joven con más miedo que yo, lo que era mucho decir

 Para la época que iba a nacer Gonzalo, vos y yo ya habíamos empezado a ser compinches.
Me acuerdo que cuando llegaba de dar clases, me preguntabas con tu media lengua:
 -Papi, ya “ministe” de la escuela ?

Yo te decía Prudencio Navarro. Tamaño nombre para una pulga  como eras entonces.
Siempre les puse apodos raros a cada uno de ustedes y a vos te había puesto asi: Prudencio Navarro, como el cuarteador de Barracas.

 Te gustaba que te dibujemos animales y autos. Muchos autos.
Despues vos nos dibujarías cientos y cientos de imágenes, de animales , de tortugas ninja, de monigotes…
 Los tengo todavía guardados , sabes ?
 Un dia te los voy a dar, como le he dado los suyos a tus hermanas mayores, a Natalia y Martina.
 Los tengo guardados y muchas veces los tuve en mis valijas, en mis portafolios, solo para mirarlos en los momentos donde necesitaba estar solo y preguntarme sobre mi.

Y el pasillo enorme de la clínica se hacia mas enorme con la espera y con nuestras solitarias presencias

Y, yo te miraba , mientras trataba de concentrarme en el libro de Fisica, en las jaulas del turco y en lo aburrido que era Rawson, para distraerme y no ponerme mas nervioso que lo que ya estaba esperando la llegada de Gonzalo.

Y allí vino ella, la enfermera , sonriendo.
-Es varon – dijo
Y yo creo que sonreí
Y vos dijiste:
-Nacio, Pa ?
-Si hijo, Gonza ya nació
Entonces te abrazaste a mi pierna y lloraste de la manera mas tierna que pueda recordar.
Tanto que aun siento tus lagrimas en mi pierna y por eso te cuento esto.