OTRO QUE ESCRIBE

OTRO QUE ESCRIBE

sábado, 12 de febrero de 2011

Viernes

Iba a la casa de Corrientes y Yatay a buscarte a vos y a Melina

Ya estaba separado de tu mama y ella fingía que también estaba separado de vos
Varias veces discutimos sobre esto y a esta altura parece una discusión bizantina
Una discusión que carece de dimensión para nosotros hoy y cuya consecución nos pierde, más que esclarecernos: Como un padre puede separarse de su hija a quien ama ?

Pero quería recordar que iba todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina

Tu hermana, te tomaba de una mano y yo de la otra e íbamos caminado por Yatay cantando:
 “hola amigos, hola mis amigos, aquí esta Sara, Melina y su papa…!”

Te miraba y Meli también y ambos queríamos saber si estabas feliz
Yo me había separado de tu mama, porque había conocido otra Sandra
Mejor dicho me había separado de tu mama, porque no quería estar mas con ella y quería estar con otras mujeres.

Sabes ?, siempre fui mujeriego y en mi conflictuada alma, siempre sentí eso como una culpa.
Que carajo de culpa ¡!. Me gustan las mujeres ¡.
Solo que aparte de gustarme, necesito amar y eso requiere de ciertas reglas, de tratos especiales...
Pero no se por que reparo en esto si solo quería decir que iba,sin falta, todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina
Para que estuvieran el fin de semana conmigo.
Al principio íbamos a la casa de los abuelos, te acordas ?
Era porque tu mama no quería que fueses a mi casa, donde estaba Sandra.
Bah. Era porque tu mama no quería que fueses a mi casa donde estaba Sandra y yo lo aceptaba.
Yatay camino a Palermo es una calle rara (hoy lo sigue siendo) y saliamos a Jufre y luego a Cordoba y allí caminábamos.
 Si hacia frio tomábamos un taxi hasta Palermo. Y si no caminábamos. Y ese era el camino mas feliz y mas dichoso para mi esos días.
Era el momento de la larga semana en que vos y Meli estaban conmigo
Despues entrabamos por una de las calles que cruza a Cordoba e íbamos por Honduras. Y allí a la placita, para jugar a las hamacas, a los caños para colgarnos como monos (“…mono cimpance que se cuelga de una rama, mono chimpancé…)
  Ese columpio de las hamacas, ese balanceo, habrá servido para que supieses siempre cuanto me importas, cuanto te he amado y te amo ?
 Acaso esa hamaca simula el ir y el alejarse ?
Porque los domingos a la tarde, cualdo volvia con Meli y con vos para llevarlas a la casa de Corrientes y Yatay, también jugábamos un rato a las hamacas. Y yo no quería que ese rato terminase.
No quería que ese jodido Domingo terminase, porque entonces iba a tener que esperar que de vuelta fuera viernes.
Porque yo sabia que cuando volviese ese Domingo a casa, Sandra me iba a escrudiñar. Iba a tratar de leer en mis ojos el dolor de mi alma. Y ella también se iba a poner triste. Por mi, por ella y porque yo no podía dejar esa melancolía de Domingo.
Pero para que recuerdo todo eso, si yo solo quiero decir que que iba, sin falta y con la mayor de las alegrías, todos los viernes a buscarte a la casa de Corrientes y Yatay a vos y a Melina.

Cuando me fui a Vivir a Villa Urquiza  teníamos que hacer otro camino
Pero yo igual decidia que caminásemos unas cuadras por Yatay, Como si esa fuese una calle mágica , una calle única.
Como si Yatay mas que una calle fuese un rio, al que al recorrerlo, recorremos nuestras vidas, buscando rio arriba donde nació. Donde empezó todo, quizás como un arroyo.

Quizas como una calle por la que íbamos todos los viernes cuando iba a buscarte a vos y a Melina a la casa de Corrientes y Yatay





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