OTRO QUE ESCRIBE

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sábado, 26 de febrero de 2011

III-Avellaneda Blues- Informe III

III-Avellaneda Blues

 La boca con la que el Rio de La Plata vuelca sus aguas mojando las costas donde nace la zona sur , recibe allí la descarga del Riachuelo, que es el extremo sur del rio Matanza. El Rio de La Plata acerca sus aguas del “color de la piel del león”  y a cambio se lleva escoria, sebo y desechos industriales de todo el brazo del Riachuelo.

 EL musculo metálico de Avellaneda trabaja y su corazón- hecho con pedazos de historia de obreros, de huelgas , fraudes y asesinatos – late potente para dar vida a otras historias, cotidianas, simples como un beso o el sexo en zaguán.

 Si ingresamos a Avellaneda por el puente Pueyrredon, viniendo desde Barracas en la capital, podemos ingresar al Dock sud en la zona del arroyo Crucecita, un arroyo obstruido por la edificación.

 Se puede entrar al “Docke” también por el puente Avellaneda, esta vez viniendo desde la Boca.
 Dock Sud es una ciudad que pertenece al partido de Avellaneda y esta desde el edificio del Congreso, al que se lo denomina kilometro cero, a la misma distancia que el puerto de Olivos.
 Solo que Olivos esta hacia el norte.

 El puerto de Olivos está lleno de veleros y aunque su ria no luce limpia, eso es mas bien un problema cultural. Quizás los dueños de los veleros y los yates no consideran de buen gusto exigir que se limpie la ría o más aun, participar de su limpieza.
Conozco a algunos de los dueños de veleros que si han participado de la limpieza de pingüinos empetrolados, pero jamás se les ha ocurrido limpiar ese espacio público que es NUESTRO rio y donde ellos dejan SUS embarcaciones.
 En el Dock Sud en cambio la cosa es menos glamorosa. No hay embarcaciones para solaz sino buques petroleros.
Olivos tiene chalets y locales de baile míticos mientras Dock Sud tiene viviendas pobres, villas de emergencia e industrias petroquímicas.
 Hermosa pintura de cómo pensaron el país los terratenientes, los exportadores de cereales y los financistas-es decir nuestra clase patricia: Donde hay poder se ve lujo, donde hay trabajo e industrias se ve pobreza e indigencia.
 EL Dock Sud es el corazón petroquímico del gran Buenos Aires , en su aire cargado de olores pestilentes producto de la descomposición de restos de hidrocarburos, la destilación del petróleo , vapores y humo de alcoholes se percibe el pulso de una industria tan rica en sus beneficios económicos como terrible para la ecología del lugar.
 En mi juventud, cuando salíamos en bicicleta a recorrer ese mundo de las quintas de Dock Sud hasta la costa d e Quilmes, nos encontrábamos muchas veces con terrenos donde bastaba con pisar fuerza para que los pies se hundiesen y cubriesen con una sustancia viscosa hija de la tierra, el agua y el petróleo.
 No sé cómo será esa zona hoy a la que recuerdo a la distancia, pero me late que no debe ser muy diferente,
 A metros de esas “tierras movedizas” como las llamábamos se veían las quintas y las plantaciones de lechuga, tomate y otras hortalizas que después se vendían en los mercados de Dock Sud y de Avellaneda.
 Esas pequeñas quintas desafiaban la furia destructiva del monstruo petroquímico.
 Por entre los trípodes y la tierra triturada, algunos carros –salpicados sobre el paisaje- cargaban parte del fruto de la tierra y el trabajo honesto y se dirigían a la feria a venderlos.
  Cada media hora, desde las cinco de la mañana hasta la medianoche un destartalado colectivo- donde era posible viajar con personas que llevaban animales de granja- transportaba a los habitantes del lugar desde el corazón de la costa de Sarandí hasta la avenida que desemboca en el puente Pueyrredon y lleva al barrio de la Boca en la capital.
 En ese trayecto se pasaba por las destilerías de un lado y las viviendas obreras y algunos galpones metalúrgicos por el otro.
 Se cruzaban zonas de quintas, para terminar viendo los oscuros cascos de los barcos petroleros aluzándose sobre esa boca del Riachuelo.
 A veces esos monstruos sobre esas oscuras y sucias aguas se parecían a gigantes atascados en una ciénaga y cientos de historias de terror contábamos de chicos sobre lagartos deformes que habían emergido alguna vez o marineros devorados por seres indescriptibles que moraban en esa suciedad eterna.
 En ese camino estaba la entrada a la PETROLEUM y allí transcurrió una parte de mi vida cuya riqueza nunc a terminare de explorar.













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