OTRO QUE ESCRIBE

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jueves, 13 de octubre de 2011

Charlas con Lobo Alpha: El sentido de la pelea

Charlas con Lobo Alpha: El sentido de la pelea


Son las dos de la mañana y estoy trabajando, haciendo números, gráficos y revisando las planillas en el Excel.
 Es un trabajo para el gobierno de Entre Ríos.  Uribarri, tiene gente que nos conoce de los ’70.
Al final decidimos no hacer el trabajo para el gobierno de Tucumán
El Lobo tenía reparos, en general no comparto ese tipo de reparos que parecen salidos de su percepción y no de los hechos.
Pero somos socios…y amigos.
Para el trabajo que estamos haciendo para Entre Ríos, solicitamos un anticipo.
 No me gusta empezar informes o investigaciones sin que nos paguen un anticipo. Es lo normal si el trabajo lo hacen con las consultoras de Melconian o Broda.
Pero para las consultoras como la nuestra, parece que las reglas son otras.
Es mas, no nos consideran una consultora. Quizás hasta tengan razón ya que el Lobo y yo no decimos que somos consultores.
De todos modos la asunción de algunos compañeros, de que podemos comenzar el trabajo, como quien dice “de palabra”, es un tema que me molesta no solo por mi economía, sino porque es un destrato hacia quienes tomamos el trabajo como parte de nuestra militancia y no como un mero negocio.
Pero el Lobo y yo no estamos carentes de autoestima de modo que   “Sin TRIKI TRIKI no hay BANG BANG”.
Es interesante poder discutir sobre dinero, cuando representa algo más que un mágico billete. Cuando ese pago, es en realidad parte del sentido de la pelea
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El día de ayer habíamos ido a almorzar al Tigre.

Los pagos de “Massita”, ese símbolo de la ambición política y la despolitización que tan bien represento Manzano en otra época y, que por lo visto, es un personaje atemporal.

Asquerosamente humano y presente en el Ágora como diría Mario “de pronto, digo, me parece” Wainfeld.

Tigre es un símbolo de esta época. Como lo es Mar del  Plata. Un lugar donde conviven personas de clases medias altas, haciendo actividades de …”personas de clases medias altas…” y el maravilloso pueblo.

Si, el pueblo. Es decir, NO la gente.

Hombres que en su auto de más de diez años llevan a su familia a comer a una parrilla. El  gusto de usar el dinero no solo para comprar comida o pagar el alquiler o alguna cuota.

Ese señor canoso que es capataz de la construcción llevando a su dama a comer pizza o hamburguesas, y pensando que el Lunes comentará esto con el arquitecto… O no. Mejor con Maidana el mejor oficial que ha conocido para hacer encofrados.

Aquel muchacho, si el morocho,  que esta con su novia sacando entradas para el Parque de la costa y pensando que levantar bolsas de basura para el servicio de limpieza en la ciudad no es tan malo después de todo.
Sobre todo porque aparte de dinero para el Parque de la costa, le quedan en el bolsillo billetes como para ir a un hotel y sentir el doble sabor del sexo y la libertad de ir al sitio que el desea. Sobre todo porque cuando   debía tener sexo en su cuarto de La Cava, la villa de San Isidro, sabía que en las piezas contiguas, o quizás la casa vecina, alguien lo estaría escuchando.

Fuimos a almorzar a “La vieja Estación” una parrilla  que, como tal,  presenta como mayor merito la arboleda que la cubre.

Pero el lugar como icono es maravilloso. Es el Tigre de la estación, del Puerto de Frutos, con sus escalinatas como tribunas, de las balsas areneras y los artesanos de la madera.

Llegamos luego de una fantástica excursión de “rowing” como todavía lo sigue llamando Eusebio Dos Reis, “el Portugués” para los amigos.

Eusebio es un poco más joven que nosotros, pero infinitamente más atlético. Hizo remo  entrenado por Alberto Demidi el legendario olímpico de los ’60 y después con Ibarra.

El quiso invitarnos a almorzar a “La vieja Estación”.

-          Estoy viejo- dice sonriendo

-          Es lo que pienso - le contesto mientras miro al Lobo sacar una bolsita de tabaco y papel para armar cigarrillos.
-         
Se como terminará esto ya que su paciencia, la del Lobo, dista de ser infinita. Es nuestro síndrome, somos hombres de acción, la percepción y el instinto es parte de nuestro ADN. La paciencia y la calma, no siempre.

-          Estuve releyendo el libro de los Cinco Anillos- dice el Lobo

-          ¿Quien lo escribió Mushashi o Tsun Zu? – le pregunto.

-          Mushashi, que era japonés. Tsun Zu era chino. Es notable ese hombre, no se definía como  samurái, sino como duelista. ¡A los trece años  -dice mientras extrema los gestos de su cara para dar énfasis- había tenido su primer duelo!

-          Y por lo que la historia relata fue ganador.-comento

-          Significa que su entrenamiento comenzó en la edad en la que nuestros niños van a la escuela primaria- dice Dos Reis, que es maestro de profesión.

-          Para nosotros un duelista, es esa figura de las películas de Hollywood que conocemos a través de historias que hablan de D’Artagnan y los mosqueteros.- dice el Lobo mientras separa el papel sobre la mesa y saca de una cartuchera bajo su sobaco una bolsita de tabaco.- Pero Mushashi fue más. No solo escribió sobre artes marciales para la guerra, sino que sus razonamientos y enseñanzas se transmiten en las escuelas de guerra y las de negocio.

Dos Reis lo observa como intenta armar un cigarrillo. El Lobo se siente observado, entonces juega entres sus manos con la caja de cigarrillos. A veces actuamos como chicos, pienso.
-          Este hombre fue notable. Mas allá de su propia definición fue, de todos modos, un Samurái que parece tener la traducción de “servir como ayudante” por lo que- colijo- significaría algo así como MERCENARIO o GUARDAESPALDAS. – continúa  Un término pequeño y poco descriptivo para estos notables hombres que dedicaron su vida a meditar y entrenar su cuerpo en el combate cuerpo a cuerpo, en el que la propia vida salvada era menor premio que derrotar a un adversario  digno.

-          Siempre me sorprendió ese concepto del honor- dice Dos Reis, - ese visión del mundo donde el hombre es la medida de lo importante

El Lobo hace algunas torpezas con sus manos y veo en el rostro de Dos Reis  que piensa que el Lobo está armando un porro.

-          En efecto- contesta el Lobo- y como el hombre es la medida de lo importante, para un guerrero, un samurái o un duelista, la vida, no solo la propia, sino la del contrincante es el verdadero tema.

-          Sobre todo cuando la vida del adversario puede representar la perdida de la propia….-acota el Portugués

-          No me refiero exactamente a eso, que desde ya es muy cierto…- dice mientras su rostro se contrae y vemos como el papel para armar el cigarro y el tabaco caen al piso. No se inmuta porque sabe que perderá el hilo de su pensamiento, y automáticamente saca un cigarrillo de uno de sus bolsillos y lo prende, generando esa sensación de atención e impaciencia…

-          La vida del contrincante no es necesariamente objeto de muerte, sino en la medida que la muerte sea la solución única. En una batalla campal, seguramente lo sería, pero en una pelea mano a mano, aun cuando la muerte es parte del desenlace posible, Mushashi sostiene que hay otras alternativas. Por ejemplo sacar a un adversario de una pelea con espadas o lanzas no significa avanzar asestando mandobles. Si se le corta una mano, se le inutiliza una pierna o el brazo activo de un sablazo, la pelea está terminada.Y ese era el sentido de la pelea. Saber que debía terminar con un vencedor, no necesariamente con un muerto.

Dos Reis me mira y asoma su sonrisa entre la barba blanca que cubre su cara.

-          Me cago Lobo, tu cabeza es un recurso nacional y hay que cuidarla!!.

EL Lobo, continúa como si no hubiese escuchado el elogio, aunque se dirige con más énfasis a Dos Reis  y sacude el humo del cigarrillo para que no moleste a su audiencia.

-          La moraleja de esto, no solo debemos aplicarla cuando entablamos una pelea política. Debemos ver que nuestros adversarios, aun aquellos que están por la “profundización” del modelo, saben aplicarla y con talento. Me refiero por ejemplo a De Mendiguren que ha devenido en “Cristinista” reciente y su defensa de los logros parece la de un ministro de gobierno.
En su instinto alcanza a entender que poco importa la crispación o la amistad con Chávez si a él y a su sector lese permite hacer notables negocios y quizás cambiar en parte el centro de poder. Entiende entonces que el “sablazo en el brazo” de Mushashi es suficiente para el sentido de la pelea. No tiene la ceguera de Clarin y Magnetto…

-Pero no son lo mismo!!- decimos casi a dúo Dos Reis y yo

Pega una pitada:- No crean que me he tomado una sobredosis de Altamira. Desde ya no son lo mismo. Pero mi punto es que del mismo modo que se muestra fanático del “modelo”, mañana será crítico si la lógica de los hechos y nuestra acción llevan al modelo a profundizarse en sentido de la justicia para el pueblo. Pero la inteligencia de este hombre está en que no coloca como central lo que es secundario. Y en ese sentido es un discípulo de  Mushashi al entender el sentido de la pelea y como obtener el resultado buscado con el menor esfuerzo.

Ya querría yo obtener el resultado buscado con menor esfuerzo…pero este vacío que nos sirvieron tiene cuero, grasa y nervio por donde se lo mire.
De todos modos no diré nada en honor a la invitación de Dos Reis y de esta imagen de la vieja estación de Tigre y los recuerdos de otra época.

El vino está bueno y eso no es poco.

Quizás quieran saber cómo es que al dueño del  local logramos sacarle un Cabernet Sauvignon de su bodega especial.

Pero eso, seguramente, será en otra charla con el Lobo Alpha.

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