OTRO QUE ESCRIBE

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sábado, 23 de julio de 2011

Charlas con Lobo Alpha: La vida es conflicto

Charlas con Lobo Alpha: La vida es conflicto


 Manejo algo tenso. Este Ford Fiesta lo cambiare algún día.
Estoy pagando un auto-ahorro y estoy detrás de un Volkswagen Fox.
Ya lo tendré pienso, mientras siento frío y apuro el mate que me sirvió el  Lobo.
El está mirando por la ventanilla y contando –colijo- los minutos que faltan para fumarse el próximo cigarrillo.
Viajamos por dentro de la provincia de Santa fe. Por la ruta 11, desde Casilda hasta  Esperanza.
Quise pasar por Esperanza porque es la ciudad que visite en 1982 para conocer desde dentro la tierra natal de Nicola- uno de los personajes de Avellaneda Blues.
Me acuerdo ese viaje de 1982 en mi Peugeot 504. Con Susana, la mama de mis hijas mayores.
Aún no había comenzado mi relación con Mi Dama. Trabajábamos juntos, si,  pero no hacíamos nada para ESTAR juntos.
Es un día frío. Al fin de cuentas es Junio y estamos en invierno.
En dos horas estaremos en Rafaela y allí decidiré si vamos a entrar por Sunchales o San Francisco.
Me gusta ir por la pampa gringa. Recuerdo al tano Griffero. Mi jefe en la American Contractors. Un hombre  que me ayudo a crecer. Que me interpelo y me hizo pensar los problemas de otra manera.
Pienso que en la American la conocí a Mi Dama. Y también pienso que soy un boludo que me la paso pensando en ella.
Al Lobo también le gusta esta zona. Hay pocos gallegos por acá. Gallegos como sus bisabuelos y su abuelo materno. Don Amancio.
El Lobo me conto que Amancio significa “el que debe ser amado”, y que su madre (la de su abuelo materno) había elegido ese nombre, porque Amancio nació luego de la muerte de su padre.
Así que el bueno de Don Amancio fue el último hijo de ocho que Doña Lucía y Don Lourenzo tuvieron como que Don Lourenzo falleció cuando Don Amancio tenía tres meses en la panza de su madre.
Por que carajo que estoy rememorando todas estas huevadas que me ha contado el Lobo ¡??
-          Artaud decía: Yo Artaud, soy mi hijo,  mi padre, mi madre y yo mismo. Creo que era la mejor definición para asimilar la soledad y también el mejor manifiesto sobre la existencia. Existencia. Creo que pensó la vida al extremo. No se dejo caer en ese estado “pajero”, “observador” como le paso a Cortázar.
El Lobo me está tanteando. Seguro que lo que acaba de decir no es algo en lo que crea profundamente.
Pero así es el. Sabe que una charla sale más fluida cuando se plantean hipótesis complejas y que necesitan ser probadas, aun por aquel que las sostiene.
Entonces piensa algo a “medio hacer”. Alguna  idea que ha elaborado en sus momentos de soledad o de depresión y con el mismo grado de conmoción con el que él se sintió al plantearse el problema, intenta ahora iniciar la charla.
-          Cuando era joven amaba a los poetas malditos. ¿te acordás? – Y vuelve a mirar por la ventana.
Veo una estación de servicio y me acerco. Necesito orinar, cargar nafta y dejar que el Lobo se fume el enésimo cigarrillo.
Está frío y amaneciendo. Hay bastante niebla y quizás un café con medialunas no vendría nada mal.
-           Mi bisabuelo, era zapatero y buscando en Internet al único poeta que encontre, que tuvo alguna relación con el remiendo de "tinbos", fue a Juan del Encina.
Entonces recita:
-          “Muerta es tu enamorada
-          muerta es, que yo la vi.
-          Ataút lleva de oro
-          y las andas de un marfil.”
Me asombra su erudición. Aunque nunca sé si son cosas que saca al vuelo de su afiebrada memoria o que las ensaya para estas ocasiones en las que debe preparar el terreno para la teoría.
Largar ideas a medio elaborar para que la charla sea más rica. He ahí un Lobo Alpha al ciento por ciento.
La razón, el conflicto y la razón del conflicto. Todo junto, aunque en caminos paralelos.
Asi es la vida. Conflicto
Como el que tendre ahora si no paro en esta estación de servicio para orinar ¡!
Sigo luego en otra charla con el Lobo Alpha.

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