OTRO QUE ESCRIBE

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domingo, 24 de julio de 2011

Charlas con Lobo Alpha: La prosperidad

Charlas con Lobo Alpha: La prosperidad


Estamos a unas dos horas de La Falda.
Tengo ganas de entregarle este informe a Pastore y después salir para Carlos Paz.
Alli estaremos de descanso un par de días antes de viajar a Córdoba Capital.
Nos encargaron una serie de informes sobre la Fundación Mediterránea. Ese “Think tank” del que salió el inolvidable Domingo Cavallo.
“Sunday Horse” para la picardía criolla, que unía el juego de palabras que se puede hacer con la pronunciación de su apellido y un equino, con el insoportable olor a gringo vendido que expresa su traducción al idioma inglés.
La Fundación ha realizado una serie de informes que ponen en duda ciertos números de crecimiento y el Lobo y yo tenemos que averiguar cual es la verdadera fuente de esos números. En Economía creen que es de economistas del FMI porque son estudios consistentes, pero el análisis de los números es enrevesado.
Pero ahora quiero concentrarme en la ruta y pensar que falta poco para llegar a La Falda.
Pastore nos pago bien por el trabajo. Es un hombre inteligente, que piensa seriamente en su dinero.
Y hace hincapié en que para ser próspero es necesario ser exactamente lo opuesto a un avaro. Hay que dar para recibir sostiene y dice que aplicando ese karma a él le ha ido bien.
No dudo que le haya ido bien pensando en las empresas que tiene, su enorme casa en el barrio Las Rosas, su mansión en Carlos Paz…
Pero me resulta difícil pensar el mundo de los negocios sin la presencia de la avaricia. Ese edificante sentido humano que hace que si uno tiene cinco, quiera tener diez y para ellos deba sacarle esos cinco faltantes, a otros seres humanos.
-          Hay una diosa hindú, cuyo nombre no recuerdo que representa la prosperidad. Lo que me llamó la atención de esa idea de prosperidad es como estaba compuesta.

-          ¿Te referís a esa que está sentada en la flor de loto con uno o dos elefantes rodeándola?

Pega una pitada al cigarrillo apagado y mirándome me dice:
-          Así es mi estimado amigo. Y la mejor interpretación que leí decía mas o menos lo siguiente: Para que algo que se desea, se transforme en un hecho hacen falta tres elementos.
Uno es el deseo mismo, su enunciación. Decirse claramente que es lo que se busca, sin ambigüedades.
El segundo es un recordatorio, una actitud gestual que significa que se lleva, dentro de uno mismo, el compromiso de ese deseo.
Y el último, pero no menos importante es la voluntad. La fuerza firme para avanzar en la dirección de concreción del deseo.


Me parece una definición de una sabiduría enorme.-comenté
Se queda pensando y al rato comenta:
-          De todos modos para mi ese razonamiento peca de la misma soberbia que la del positivismo liberal, de los profesores de las escuelas de negocios. Todo pasa por la voluntad, la visión y la misión. Pero la vida es más compleja.
En ese esquema no aparece lo eventual, el imprevisto, la acción de los otros. Es como si la mera voluntad y la misión cubriesen todos los aspectos de la vida.

Entiendo lo que dice. Yo también actúo en mi vida creyendo que la voluntad es lo determinante. Desde ya que la voluntad es un elemento indispensable para llegar a lo que se busca. Pero hay otros elementos que juegan y de no valorarlos adecuadamente terminaremos creyendo que algo no se logro SOLO porque no pusimos suficiente empeño.
De todos modos no le gusta que le de la razón, así que continúo:
-          Sigo pensando que la voluntad y el sentido de la misión son fundamentales.

-          Pero seguro ¡- exclama ensayando un gesto de aprobación a lo que dije. Mi punto no está en contra de ese. Mi punto es que hay otros factores de igual peso e importancia que en general no son calibrados en este tipo de pensamiento. De modo que si el objetivo no se consigue se termina recargando el problema en la falta de voluntad o compromiso con la misión. Y de allí a plantearse nuevas estrategias, equivocadas-remarca- hay un solo paso.

Bingo ¡!-pienso. Lo que yo pensaba. Entonces le concedo:
-          Si, eso es cierto. Y llevado al caso de la prosperidad quizás esos elementos a los que haces mención juegan de una manera mas caprichosa. Por lo menos para nosotros dos ¡!
Se ríe con ganas.
-          Amigo, somos prósperos en amistad y en conseguir problemas!!

Quizás algún día les cuente como pudimos ser millonarios. Pero eso será en otra charla con el Lobo Alpha

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